Los 40 USA
RegístrateAPP
españaESPAÑAchileCHILEcolombiaCOLOMBIAusaUSAméxicoMÉXICOusa latinoUSA LATINOaméricaAMÉRICA

NFL

2020 también ha sido un mal año para las dinastías

Este ha sido un año atípico del que nadie se salva, ni siquiera equipos como 49ers, Cowboys ni Patriots.

Estados Unidos
Este ha sido un año atípico del que nadie se salva, ni siquiera equipos como 49ers, Cowboys ni Patriots.
Charles KrupaAP

El 2020 ha dejado una huella de terror en todo el mundo con una pandemia que ha infectado a más de 9 millones de personas en todo el planeta, ha destruido economías y ha cambiado por completo la manera en que vivimos. La NFL, desde luego no es la excepción.

Y mientras equipos como Tampa Bay y Cleveland se encaminan a dejar atrás largas sequías de playoffs y equipos como Buffalo aspiran a obtener su primer título divisional desde mediados de la década de 1990, otros equipos van en la dirección equivocada.

La NFL se ha definido desde siempre por sus dinastías: En la década de 1940 fueron los Browns, en los 50 los Lions, en los 60 los Packers y así. Una vez que la liga detonó en popularidad a principios de la década de 1980, hay tres equipos que invariablemente han dominado la liga por una u otra razón: 49ers, Cowboys y Patriots.

Desde 1981, esos tres equipos han ganado 14 de los 38 Super Bowls disputados (36%) y han aparecido en un total 21 de ellos, el 55%. Por lo mismo, es sumamente extraño no ver a alguno de estos tres conjuntos en la conversación de playoffs.

De hecho, la última vez que ni Cowboys, 49ers o Patriots finalizó con marca ganadora, habría que remontarse a la última vez que los Patriots, la más reciente y la más prolongada de estas tres dinastías, no concluyó con registro arriba de .500. Es decir, el año 2000.

En aquel año 2000 se juntaron una serie de factores en San Francisco, Dallas y Nueva Inglaterra. En los Patriots, Bill Belichick debutaba al frente del equipo luego del despido de Pete Carroll, y con Drew Bledsoe en los controles, los Pats finalizaron con registro de 5-11 y en el sótano de una división que han dominado desde entonces.

En San Francisco, Steve Mariucci atravesaba el peor lapso de su carrera entre 1999 y 2000 con Jeff García como su quarterback, sumando récord de 10-22 en ese lapso y en contraste con la marca de 47-17 en sus otras cuatro temporadas con los 49ers.

En Dallas, Chan Gailey fue despedido en 1999 luego de llevar a los Cowboys a sendas derrotas en años consecutivos en la ronda de comodines, cediéndole su puesto a un Dave Campo que tuvo tres temporadas en fila de 5-11 y una salida por la puerta de atrás de las oficinas de Jerry Jones. Ese año 2000 fue el último en que el “Equipo de la Estrella Solitaria” tuvo a Troy Aikman y Emmitt Smith juntos dentro del emparrillado.

En resumidas cuentas, se requirió de una combinación de Drew Bledsoe, Jeff García y Dave Campo para que las últimas tres dinastías de la NFL terminaran la temporada con marca perdedora al mismo tiempo.

¿Se repetirá el truco 20 años después?

Podría parecer prematuro llevar la conversación hacia ese lado, después de todo el calendario apenas está en su punto medio y, por ejemplo, San Francisco tiene registro de apenas 4-5. Pero no sería descabellado verlos coincidir en el inframundo debajo de .500.

Los Cowboys tienen marca actual de 2-7 y necesitarían ganar seis de sus próximos siete duelos para quedar tablas. El calendario no es el más complicado al enfrentar a un solo equipo con marca ganadora el resto de la temporada, los Ravens. Pero Dallas ha sufrido con equipos buenos y malos por igual.

Los Patriots están 2-5 y sumidos en una racha de cuatro derrotas en donde el rendimiento es cada vez peor. ¿Hay otros cuatro descalabros en su futuro? Su calendario restante es: en Jets, vs. Baltimore, en Houston, vs. Arizona, en Chargers, en Rams, en Miami, vs. Buffalo y vs. Jets. Sea usted el juez.

Por último, San Francisco parece el equipo con más posibilidades de evitar la trifecta. Un juego debajo de .500 y un coach que los tiene jugando duro a pesar de las adversidades son su mejor argumento. Pero las lesiones se acumulan a manos llenas y el calendario con juegos pendientes ante rivales de la talla de Nueva Orleans, Rams, Bills, Cardinals y Seahawks no ayuda mucho.