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¿Bill Belichick en la ‘silla caliente’?

Obviamente, el coach debe hacer mejor las cosas para nuevamente ser competitivo en el Este de la AFC, que ahora le pertenece a Buffalo.

Estados Unidos
Bill Belichick
Maddie Meyer Getty Images

Decimos que un head coach está en la “silla caliente” (la traducción que hemos adoptado de la expresión “hot seat”) cuando no ha dado los resultados esperados y corre el riesgo de perder su trabajo si no hay un cambio inmediato.

Siete coaches iniciaron la campaña 2020 en la “silla caliente” y todos tuvieron que limpiar sus oficinas: Adam Gase (Jets), Dan Quinn (Falcons), Matt Patricia (Lions), Doug Pederson (Eagles), Bill O’Brien (Texans), Doug Marrone (Jaguars) y Anthony Lynn (Chargers).

Quinn es el nuevo coordinador defensivo en Dallas; Patricia regresó con los Patriots; O’Brien firmó como coordinador ofensivo en Alabama, y Lynn ahora es coordinador ofensivo de los Lions.

No es imposible, pero sí muy probable que nunca más los volvamos a ver como head coaches en la NFL.

Patricia y O’Brien son alumnos de Bill Belichick, uno de los mejores head coaches de la historia de la NFL, si no es que el mejor. En 20 años en New England ha llevado a los Patriots a nueve Super Bowls y ha puesto seis trofeos Vince Lombardi en las vitrinas de las oficinas de One Patriot Place, en Foxborough, Massachusetts.

Su récord en temporada regular es de 244-92 y 30-11 en Playoffs. Si lleva a New England a la postemporada una vez más, empatará la marca de todos los tiempos, que aún le pertenece a Don Shula, con 19 apariciones en Playoffs.

Sin embargo, Belichick no la pasó bien en su primera campaña sin Tom Brady. Los Patriots terminaron 7-9, su primer récord perdedor desde que llegó a New England, previo a la temporada 2000 (5-11) y su primer año sin Playoffs desde 2008.

En Tampa Bay, mientras tanto, Brady levantó el Lombardi por séptima ocasión en su ilustre carrera.

Con el orgullo herido, Belichick, quien también es el gerente general de los Patriots, aprovechó que el equipo era boyante en el tope salarial y firmó agentes libres a diestra y siniestra, incluidos los wide receivers Nelson Agholor y Kendrick Bourne; los tight ends Jonnu Smith y Hunter Henry; el tackle Trent Brown (trade con los Raiders); el centro Ted Karras; el linebacker Matt Judon; el safety Jalen Mills; el tackle defensivo Davon Godchaux; el end Henry Anderson y el linebacker Kyle Van Noy, quien regresa a New England tras un año en Miami.

Hace unos días, Robert Kraft, dueño de los Patriots, le mandó un par de dardos a su coach cuando dijo que le hubiese gustado que Brady se quedara y que el gasto millonario en la agencia libre se debió a los errores de Drafts pasados. Belichick también está a cargo del reclutamiento colegial.

¿Qué tanta presión tiene Belichick en 2021? Bueno, hay quien piensa que su “silla” ha comenzado a calentarse.

“Ese asiento está tibio para Bill Belichick y puede parecer una locura para algunas personas, pero Bill Belichick debe tener una buena temporada este año”, dijo el ex linebacker LaVar Arrington en el programa First Things First de Fox Sports. “¿Y sabes por qué? Porque hay rumores: ‘Fue Tom [Brady]. Siempre fue Tom. No pudo haber sido otra cosa que Tom’. Y Bill Belichick tiene que demostrar que no era Tom Brady, que es el sistema que Bill Belichick construyó en New England”.

Obviamente, Brady ganó el primer round tras el divorcio y Belichick debe hacer mejor las cosas para nuevamente ser competitivo en el Este de la AFC, que ahora le pertenece a Buffalo.

Pero eso no significa que Belichick esté en la “silla caliente”... Por ahora, claro.

Tres campañas en fila sin poder clasificar a Playoffs sí acercaría a Belichick a la puerta de salida y eso, honestamente, lo veo casi imposible.

Con una buena defensiva (como la que en el papel tendrán este año), los Patriots pueden regresar a Playoffs.

¿Super Bowls? Eso no pasará hasta que Belichick consiga otro quarterback franquicia, algo que podría pasar antes de que termine abril.

Porque no se va a quedar de brazos cruzados viendo cómo Brady le da la razón a todos los que argumentaron que sin su legendario quarterback, Belichick no regresaría nunca más al Super Bowl.

Incluido quien escribe.