NFL

Lo bueno, lo malo y lo feo de la semana 16 de la NFL

Los Browns sólo necesitaban vencer a los Jets para asegurar su primer viaje a playoffs desde 2002 y se quedaron cortos.

Baker Mayfield
Bill Kostroun AP

La penúltima semana del calendario regular, y Santa Claus, trajeron un costal de regalos: Jugadas increíbles, actuaciones históricas y sí, también las debacles a las que la temporada nos ha llegado a acostumbrar. Lo peor de todo es que los colapsos parecen ser siempre de los mismos sospechosos.

Tom Brady tuvo, debatiblemente, la mejor mitad de football de toda su carrera con 30 minutos brillantes de football en Detroit la tarde del sábado, en los que concluyó con cuatro pases de touchdown y rating perfecto para darle a los Bucs su primer viaje a playoffs desde 2007.

Ryan Fitzpatrick, en un llamado de emergencia con el boleto de Miami a postemporada en la línea, tuvo tal vez la mejor jugada de la temporada al completar un pase de 34 yardas a 19 segundos del final mientras le giraban la cabeza en sentido opuesto y salvar la temporada de los Dolphins.

Aaron Rodgers tuvo otra velada espectacular, Patrick Mahomes firmó una nueva remontada— aunque contra los Falcons solo vale medio crédito. Ben Roethlisberger tuvo una segunda mitad soñada y los Cowboys, por segunda semana consecutiva, fueron el único equipo en la división en conseguir una victoria y aferrarse con todo apéndice posible a una posibilidad de playoffs.

Todos ellos son dignos merecedores de lo mejor de la semana, pero ninguno de ellos hizo historia...

Lo Bueno

Alvin Kamara. Ahora repitan eso otras cinco veces más y podrán igualar el número de menciones que tuvo el running back de los Saints después de ingresar a la zona de anotación. Cómo resultado de su histórica actuación de seis touchdowns terrestres ante los Vikings en Navidad, el explosivo running back empató una marca que se remontaba a 1929.

El viernes de Navidad trajo un sinfín de sensaciones a Kamara. Impuso una marca personal con 155 yardas por la vía terrestre. Cargó a los Saints a su cuarto título divisional consecutivo y, de paso, dejaron fuera de la pelea a los Vikings para vengar la eliminación a manos de Minnesota en dos de las últimas tres postemporadas.

La actuación de Kamara fue lo suficientemente brillante como para opacar otro capítulo de historia por parte del responsable de entregarle el balón. En ese juego ante Minnesota, Drew Brees se convirtió en el primer quarterback en la historia con más de 80,000 yardas aéreas. Sin embargo, en su segundo juego de regreso de una lesión en las costillas Brees no lanzó un solo pase de touchdown.

Esa responsabilidad le correspondió a Kamara, quien encontró la zona prometida con acarreos de 40, 1, 5, 6, 7 y tres yardas. Su último touchdown de la velada fue a 1:50 del final de un partido ya decidido, lo que deja en claro la determinación de los Saints por recompensar a su versátil running back y restregarle el triunfo en la cara a unos Vikes con los que había cuentas pendientes.

Lo Malo

Poner a Dwayne Haskins aquí sería redundante. Poner los colapsos de Raiders o Falcons sería repetitivo. El “ganador” de la categoría no es ajeno a las adversidades, que parecen parte de su ADN.

Los Browns sólo necesitaban vencer a los Jets para asegurar su primer viaje a playoffs desde 2002. Los poderosos Browns de las 10 victorias, los del potente ataque terrestre, los que están listos para subir al ring con los pesos completos. O, los mismos Browns de siempre.

Sea como sea, los Browns no pudieron sellar su boleto a la postemporada y dejaron la tarea hasta la última semana, a la que llegarán empatados en récord con otros cuatro equipos en la lucha por cuatro lugares disponibles. Cualquier pequeño desliz podría prolongar su sequía de playoffs un año más.

Cleveland podría tener el atenuante de haber jugado sin sus primeros cuatro receptores, ausentes por protocolos de salubridad relacionados a la pandemia del COVID-19 —cinco si se cuenta a OBJ. Pero incluso la ausencia de blancos confiables en el juego aéreo no explica la pobre actuación de los Browns ante los Jets. ¡Los Jets!

La ausencia de receptores no explica, y de hecho vuelve incomprensible, el hecho de que el tercer mejor ataque terrestre de toda la NFL haya optado por lanzar el balón en 53 ocasiones y llamar apenas 18 acarreos, tres de ellos del quarterback. O el coach Kevin Stefanski fue incapaz de ajustar el plan de juego de la semana a su realidad del domingo o quiso “inventar football” queriendo ser “impredecible”.

La ausencia de receptores tampoco explica los tres fumbles, dos de ellos perdidos, de Baker Mayfield. Así que usar la pandemia y las ausencias relacionadas es una excusa para disfrazar un fracaso rotundo... al menos esta semana.

Lo Feo

Los Rams se enfilaban a la postemporada con la etiqueta de caballo negro, un equipo al que nadie quería ver en enero debido al talento ofensivo y el dominio defensivo que son capaces de ejercer.

Una jugada lo cambia todo.

Los Rams temen que el quarterback Jared Goff haya sufrido una fractura en el pulgar derecho luego de golpearse la mano con el casco de un jugador de Seattle en el tercer cuarto de la derrota de 20-9, y ahora Los Ángeles no solo ha perdido toda posibilidad de convertirse en equipo sorpresa, sino que podría quedar fuera de playoffs con una combinación de resultados.

Goff golpeó la mano en el casco de Benson Mayowa al completar un pase de nueve yardas en el tercer cuarto, un golpe que de inmediato le dislocó el pulgar. A pesar del evidente dolor, el pasador no se perdió una sola jugada, pero eso de ninguna manera significa que vaya a estar disponible para el duelo de vida o muerte del próximo domingo ante Arizona.

En caso de que Goff se ausente del juego del domingo, los Rams tendrán que jugarse la vida con John Wolford, un quarterback sin experiencia previa en la NFL y cuyo mayor logro en su currículum es haber encabezado a la AAF en pases de touchdown durante su única temporada de existencia. Difícilmente es algo que inspire mucha confianza, pero cosas más raras han pasado.