DALLAS COWBOYS

El futuro económico de Prescott no es tan oscuro

La extremadamente gráfica lesión del quarterback de Dallas ocurrió en el momento más inoportuno, en vísperas de la agencia libre.

Dak Prescott
Tom Fox AP

Con 6:46 por jugar en el tercer cuarto del encuentro ante los Giants, la temporada de los Cowboys se paralizó de forma abrupta. Su quarterback, el aparente responsable de devolverle el lustre a una franquicia que no ha ganado títulos en un cuarto de siglo, yacía sobre el césped con el tobillo apuntando en la dirección equivocada.

Menos de 24 horas después, comenzaron a llegar las ansiadas buenas noticias para Dak Prescott, no necesariamente para los Cowboys.

La noche del domingo, apenas horas después de salir con una fractura luxación del tobillo derecho, Prescott salió de un quirófano de Dallas y los reportes iniciales indicaban que la operación fue todo un éxito. La mañana del lunes, ESPN informó que el tiempo de recuperación es de cuatro a seis meses.

Cuatro a seis meses. Menos que un desgarre de ligamentos en el codo, rodilla o tendón de Aquiles. ¿Qué significa eso? Que, en términos prácticos, la lesión de Prescott se vio mucho peor de lo que en realidad fue y un inminente regreso a los emparillados en 2021, salvo algún contratiempo como le sucedió a Alex Smith. Pero si Smith pudo volver, no hay motivos para pensar que Prescott no pueda hacerlo.

¿Con Dallas?

Eso está por verse. Prescott se encontraba en el último año de contrato y jugando bajo la etiqueta de franquicia. Eso significa que el próximo año las opciones son limitadas para Jerry Jones y Prescott.

  • Una nueva etiqueta de franquicia, con su respectivo aumento del 20% a sus 31.4 millones de 2020, es decir unos 37.7 millones.
  • Una de transición que le otorga a los Cowboys el derecho a igualar cualquier oferta en la agencia libre y que, también, viene con un costo del 20% adicional respecto a 2020.
  • Un contrato multianual antes de ingresar a la agencia libre.
  • Permitir que Prescott conozca su valor en la agencia libre y obligar a que Dallas tal vez pague mucho más de lo que estaba dispuesto a desembolsar originalmente.

Stephen Jones, presidente ejecutivo de los Cowboys, tiene bien claro lo que quiere hacer, al asegurar el lunes que la lesión no cambia “en lo absoluto” los planes del equipo respecto a Prescott.

“Es el rostro de nuestra franquicia y sabemos que superará esto”, dijo Jones al USA Today.

En otras palabras, Dallas buscará retener a Prescott a largo plazo siempre que la recuperación vaya conforme a lo planeado. Es la apuesta segura, considerando el robusto mercado para quarterbacks con las condiciones de Prescott, especialmente el próximo año en donde podría haber más de un equipo a la caza de un pasador.

Pero hay muchas cosas que podrían salir mal y solo una que podría salir bien. El proceso de negociación, así como la recuperación, podría ser lento y doloroso. La familia Jones tiene frente a sí una oportunidad única de demostrar que están a la altura de su organización y cuidar de Prescott. Pero, al mismo tiempo, nadie se hace -o mantiene- multimillonario tomando decisiones con el corazón y no con la cabeza.

El futuro de Prescott está trazado. Recorrer el camino será lo complicado, pues podría haber muchas desviaciones que lleven a Prescott fuera de Dallas y pongan a los Cowboys de regreso en la primera casilla en su intento por volver a la trascendencia que exige la historia de la franquicia.