NFL

DeAndre Hopkins firma extensión histórica con los Cardinals

El explosivo wide receiver ahora estará bajo contrato con Arizona hasta el final de la temporada de 2024.

Estados Unidos
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DeAndre Hopkins con los Texans
Jeff Roberson AP

DeAndre Hopkins forzó su salida de los Texans ante la incapacidad de negociar un nuevo contrato. El estelar wideout no tardó en encontrar a alguien dispuesto a pagarle lo que él cree que vale.

Los Cardinals y Hopkins llegaron a un acuerdo el martes en una extensión por dos años y 54.5 millones de dólares, 42.75 de ellos en garantías. El acuerdo por 27.25 millones anuales no es otra cosa que el salario anual más elevado en la historia de la NFL para un tipo que no es responsable de arrojar el balón. Nada mal.

El nuevo pacto se suma a los tres años restantes en su contrato actual, por lo que significa que el futuro predecible de Hopkins incluye cheques por 94 millones de dólares por los próximos cinco años, a un promedio de 18.8 millones anuales, por debajo de los 22 millones anuales de Julio Jones pero con mayores garantías y, en especial, una mayor vigencia. Su nuevo acuerdo expiraría al concluir la campaña de 2024.

La histórica extensión debe ser suficiente para mantener a Hopkins satisfecho por un tiempo, pero eso no significa que vaya a quedar conforme durante la duración total del nuevo contrato. Entre los wide receivers de primera línea se ha vuelto una práctica común la de comenzar a renegociar sus contratos varios años antes de que expiren porque, bueno, es parte de la cultura de divas que viene con la posición. No hay mejor ejemplo que el del mismo Hopkins, quien tenía aún tres años en su contrato actual, pero de repente el acuerdo de 81 millones que había firmado apenas en agosto de 2017 ya no era suficientemente bueno para él.

Sin embargo, los Cardinals esperan que el nuevo dinero y la oportunidad de ser parte fundamental de los procesos acelerados de reconstrucción en el desierto sean suficientes para que Hopkins permanezca menos enfocado en volver a la mesa de negociaciones y más concentrado en contribuir al progreso del quarterback de segundo año Kyler Murray.

Haciendo mancuerna con un eterno Larry Fitzgerald que a sus 37 años continúa demostrando ser una amenaza para las defensivas rivales, por primera vez en su carrera Hopkins tiene a otro receptor que le reste presión en el perímetro, algo que ha generado enormes expectativas, en especial con un “Nuke” que viene de su tercera designación consecutiva como All-Pro.

La dupla de Murray y Hopkins es, sin duda, la base sobre la que los Cardinals están construyendo su proyecto de reconstrucción y mantenerlo unido por al menos cuatro años más únicamente acelera el proceso y aumenta las expectativas. Cierto, a Arizona aún le faltan muchas piezas para competir seriamente en una de las divisiones más disputadas de toda la liga, pero resulta innegable que Hopkins es una de las más importantes en el camino a la trascendencia.