Los Angeles Dodgers

Joe Kelly es el nuevo paladín de la justicia en MLB

El relevista de los Dodgers nos recordó lo mejor de tener baseball de regreso: Abuchear a los Astros.

Joe Kelly se burla de Carlos Correa
Bob Levey AFP

La muerte de Kobe Bryant. Un coqueteo con la Tercera Guerra Mundial. Una pandemia que ha cobrado cientos de miles de vidas. Con todo eso, es fácil olvidar que el 2020 tenía un propósito y sólo uno: Odiar a los Houston Astros.

Gracias Joe Kelly. Gracias por no permitirnos olvidar.

Kelly, relevista de los Dodgers, ni siquiera era parte de la novena angelina que fue despojada por los Astros, su cámara de video y su bote de basura en 2017. Pero la noche del martes demostró que es un hombre de principios. Y si sus principios se combinan con una recta de 100 millas por hora, que así sea.

En el primer juego de la anticipada serie entre Dodgers y Astros del martes ─su primer enfrentamiento desde que una investigación de MLB reveló las oscuras tácticas que llevaron a Houston a vencer a Los Ángeles en la Serie Mundial de 2017─ Kelly abrió una puerta que parecía cerrada.

En la parte baja del sexto inning, Kelly le pasó una recta de 100 millas a un lado de la oreja a Alex Bregman para darle la base por bolas y tres bateadores después ponchó a Carlos Correa no sin antes rasurarlo con otra recta grosera. Bregman y Correa, los dos personajes más descarados y con menos remordimientos por las acciones de su equipo.

No, no puede ser una coincidencia. Incluso si Kelly otorgó dos boletos y lanzó un wild pitch en esa entrada. Incluso si Kelly no tiene el control como su principal virtud, no puede ser una coincidencia. Y el que así lo crea, tengo unas habichuelas mágicas que me gustaría venderle.

Si Kelly lanzó a golpear a los Astros, y creo que así lo hizo. Hay un aspecto que me gustaría recalcar: Se lo merecían.

Habrá quien diga que es un abuso que alguien utilice una pelota que puede lanzar a 150 kph como un arma en contra de un compañero de profesión, con el riesgo de causarle una lesión o daño permanente.

Pero esas personas no están al tanto del daño que causaron los Astros con sus trampas: Houston también acabó con la carrera de algunos de sus rivales, que vapuleados por bateadores con conocimiento del pitcheo fueron enviados a Ligas Menores o simplemente quedaron desempleados. Houston les robó la gloria a esos mismos compañeros de profesión, y lo hizo con descaro y sin el menor de los remordimientos. Más grave aún, sembró la desconfianza entre los aficionados.

Entonces, ¿por qué deberían recibir un trato preferencial? ¿Por qué no quedar sujetos a la justicia por mano propia?

¿Porque la oficina de Grandes Ligas ya hizo el trabajo e impuso sanciones pírricas? No, señores. Así no funciona la pelota. El baseball siempre ha sido y será un deporte que se autogobierna, que tiene sus reglas ─escritas o no─ pero que son muy claras. Le pegas a uno de los míos, le pego a uno de los tuyos. Punto.

La noche del martes, Joe Kelly finalmente abrió la puerta que había estado cerrada, escondida bajo la neblina de incertidumbre que acompaña a esta maldita pandemia. Kelly finalmente abrió la puerta del desprecio a los Astros. Joseph William Kelly hizo justicia.

Y más le vale a los Astros irse acostumbrando.

Gracias Joe.