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Hace 22 años Kerry Wood dominó al mundo del baseball

Con apenas 20 años de edad, el derecho de los Cubs anunció su llegada a las Grandes Ligas por la puerta más grande de todas.

Kerry Wood con los Cubs
DANIEL LIPPITT Getty Images

Kerry Wood llegó a Grandes Ligas en la primavera de 1998 con la reputación de lanzar duro, y no siempre por la zona de strike. Después de apenas cinco aperturas en la Gran Carpa, nadie nunca más pensó que el texano fuera descontrolado.

De hecho, el 6 de mayo ─hace exactamente 22 años─ Wood le puso un adjetivo a su nombre: Dominante. A niveles nunca vistos, antes o después de él.

Aquel día, el joven de 20 años de edad subió al centro del diamante en Wrigley Field y pintó una obra maestra. La Mona Lisa del baseball. Un cuadro que cada vez que se le ve maravilla todavía más al espectador. Wood pasó la tarde del 6 de mayo de 1998 ponchando a 20 enemigos de Houston en una blanqueada de 2-0 en la que el joven permitió apenas dos corredores en los senderos, uno por infield hit y el otro en un pelotazo.

La hazaña de Wood se ha repetido en otras tres ocasiones en un juego de nueve entradas, dos veces por Roger Clemens en 1986 y 1996, y una vez por Max Scherzer en 2016. Pero nadie lo hizo como el joven de los Cubs. No me crean a mí, créanle al que estuvo ahí.

Brad Ausmus, actual manager de los Angels, enfrentó en ese juego a Wood y a Clemens en 1996, además de ser el piloto de los Tigers cuando Scherzer, ya con los Nationals, los pasó 20 veces por la vía de los strikes.

“No fue tan dominante como Kerry Wood, y fue más dominante que Clemens”, dijo Ausmus al concluir el juego de Scherzer.

Un logro espectacular en todo sentido. Y que toma una nueva dimensión si se toma en cuenta que Wood no regaló ningún boleto, apenas un año después de que encabezó a todas las ligas menores en bases por bolas. El único imparable que otorgó fue un rodado lento de Ricky Gutiérrez a la tercera base que escapó del guante de Kevin Orie. Le conectaron cinco rodados, incluyendo el hit de Gutiérrez, y el resto fueron tres elevados, uno corto a jardín derecho, uno a jardín central y otro en territorio de foul a la primera base. Fin.

Por si fuera poco, Wood no lo hizo ante una ofensiva precisamente anémica. Dominó a unos Astros que ganaron 102 juegos ese año de la mano de un bateo que encabezó a la Liga Nacional con 109 de OPS+. Esa edición de Houston contaba con dos futuros miembros del Salón de la Fama en Craig Biggio y Jeff Bagwell, y otros dos toleteros también finalizaron la campaña con arriba de .300, en Moisés Alou y Derek Bell. Los cuatro estuvieron ese día en la alineación, los cuatro finalizaron la temporada con al menos 20 cuadrangulares.

En su camino hacia la historia, Wood ponchó al menos en una ocasión a todo jugador de los Astros que se paró a batear, incluyendo tres veces cada uno a Bagwell, Jack Howell y Alou, sí, tercero, cuarto y quinto en la alineación.

Así que hay mejores posibilidades de batearle algo a Wood ese día que encontrar una actuación más dominante que esa.