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Las Vegas ve una Serie Mundial Dodgers vs. Yankees

Por primera vez en tres meses, la posibilidad de una temporada de Grandes Ligas es real y tangible, y los casinos ya tienen a sus favoritos por el gallardete.

Logo de la Serie Mundial de MLB 2016
Jason Miller Getty Images

Los Washington Nationals se enfilaron el año pasado al primer campeonato en la historia de la franquicia gracias a una frenética segunda mitad de temporada, que les permitió sobreponerse a un paupérrimo inicio de 19-31 después de 50 partidos, la quinta peor marca de todo el béisbol en ese momento.

Para la campaña reducida de 2020, de apenas 60 juegos de calendario regular, los Nationals no podrán darse el lujo de un arranque lento. Ni Washington, ni nadie.

A pesar de que lograron conservar a buena parte del plantel que les entregó el primer título en la historia de la franquicia, los Nationals no figuran entre los favoritos de Las Vegas (18-1) para repetir su aparición en octubre. Tal vez sea por la falta de ímpetu, tal vez sea la pérdida de Anthony Rendón en la agencia libre, o simplemente, esos puestos en la parte superior de la lista de momios están reservados para planteles mucho más completos.

Tal es el caso de Yankees y Dodgers, los dos equipos que parten como favoritos en Las Vegas con momios de 7-2 para sumar otro galardón a sus vitrinas y escribir otro capítulo dorado en sus libros repletos de gloria. No es difícil darse cuenta del por qué de esa posición privilegiada.

Por un lado, los Yankees sumaron al agente libre más codiciado del béisbol en la figura de Gerrit Cole. El derecho de 29 años llegó para apuntalar una rotación sólida que, presumiblemente, no tendrá mucha presión gracias al respaldo de uno de los lineups más temibles de Grandes Ligas: Aaron Judge, Giancarlo Stanton, Gleyber Torres y Gary Sánchez. ¿Qué más necesitan?

Por el otro, los Dodgers se desprendieron de algunos de sus peloteros más prometedores para rentar al explosivo Mookie Betts por 60 partidos con el único objetivo de sumar su primer título desde 1988 y romper con el maleficio de los últimos tres años, en los que han alcanzado la Serie Mundial en dos ocasiones y se han ido con las manos vacías. Betts, Cody Bellinger, Clayton Kershaw, Walker Buehler. El argumento es sólido.

Detrás de ellos, en la lista de los casinos, aparece el enemigo público número uno: Los Houston Astros con momios de 11-1. Pese a perder a Cole y su cámara en el jardín central, siguen siendo un equipo temible. Les siguen Braves y Twins, dos invitados a la postemporada el año pasado, con posibilidades de 15-1.

Sin embargo, una temporada de 60 juegos ─la más corta desde 1878─ presenta desafíos únicos y una baraja de oportunidades para que un equipo sorprenda. Basta con ver los standings de la campaña anterior después del primer tercio de campaña. Phillies y Cachorros, que al final se quedaron cortos, encabezaban sus divisiones. Los Texas Rangers, que concluyeron con marca de 78-84, parecían enfilados por un boleto para comodín. Así que cualquier cosa puede pasar.

Por eso es que no sorprende que Las Vegas ya haya comenzado a recibir apuestas que, en otras circunstancias resultarían descabelladas. ¿Mil dólares a los Giants, con momios de 125-1 y que terminaron la temporada con 77-85 y perdieron a Madison Bumgarner? Interesante. ¿Cien dólares a los Orioles (54-108) con momios de 1000-1? Eso ya podría entrar en la categoría de tirar el dinero a la basura.

Sin embargo, eso no significa que Baltimore, o cualquier otro equipo, tenga una posibilidad. Hay novenas jóvenes como Toronto o Cincinnati que estaban enfiladas desde abril a dar un salto importante y que podrían aprovechar el calendario reducido para hacer mucho ruido.