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El trayecto del pitcher mexicano Esteban Loaiza en la MLB

Scott Miller, de Bleacher Report, esbozó un perfil sobre el expelotero mexicano, tan sólo el segundo detrás de Fernando Valenzuela con más victorias.

Estados Unidos
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Esteban Loaiza
Paul Sancya AP

Durante 14 temporadas en la Gran Carpa, Esteban Loaiza se perfiló como uno de los mejores lanzadores que ha dado el baseball en México e incluso se posicionó en el segundo lugar con más victorias de todos los tiempos para serpentineros nacidos en ese país, tan sólo detrás de Fernando Valenzuela. Su presencia en la liga estaba respaldada por el apoyo de un país entero y todos sus compatriotas que compartían con él los diamantes. Era un referente.

Sin embargo, tras el retiro, el camino de Loaiza lo encarriló a su arresto en febrero de 2018 y, 13 meses después, en abril de 2019, a recibir una sentencia de tres años en el Reclusorio Federal Seattle-Tacoma tras ser declarado culpable por la posesión de 44 libras de cocaína —con un valor de 500,000 dólares—, y con intenciones de distrubución.

Para ofrecer un panorama más amplio a la situación del expelotero, Scott Miller elaboró una pieza para Bleacher Report en la que buscó a colegas de Loaiza en el baseball, así como a personas que estuvieron cerca de él durante su trayectoria.

Una de ellas es el exlanzador ligamayorista Rodrigo López, quien jugó por 11 temporadas en las Mayores y obtuvo marca de 81-89 y que encontró en Loaiza un respaldo cuando arribó a la MLB. "Siempre fue un tipo amable que cuidó de los novatos y de sus compatriotas”, declaró López, que ahora pertenece a la cabina de radio oficial de Arizona Diamondbacks para la audiencia hispana.

Al igual que a López, Loaiza ayudó a José Silva, otro pelotero mexicano cuya relación con el tijuanense comenzó desde los nueve años. “Eres un novato intentando aprender a dónde ir, con quién estar. [Loaiza] Me ayudó a encontrar dónde vivir. No muchos tipos hacen eso”, relató Silva para Bleacher Report.

Miller sostiene que Loaiza era alguien distinto. Era “persistente”, califica. Se trataba de un pelotero que, según perfila Miller, también se complacía de la vida lujosa que permite el baseball profesional: “Cómo amaba a sus autos —deportivos, rápidos, pulcros—. Relojes de lujo y ropa también. Gozaba cada parta del 'Show' y los beneficios que eso traía con la paga”.

También se encargaba de la manutención económica de su familia, cercana y extendida. Para éstos últimos, también destinaba grandes sumas de dinero para autos, manutención, entre otras cosas.

"Era el anfitrión mejor preparado", contó un vecino de Loaiza en Texas, cuando el mexicano perteneció a la rotación abridora de los Rangers, antes de pasar a Toronto y al Sur de Chicago, donde pasó sus mejores años en la loma y se adjudicó dos selecciones All-Star y que terminó finalista en la votación por el Cy-Young de la Liga Americana.

Durante sus 14 años en los montículos de las Mayores, a la par, el jugador vio expuesta su vida privada al público. Tras su retiro, contrajo matrimonio con la reconocida cantante Jenny Rivera y el exposímetro alcanzó nuevos niveles para él. "Básicamente eran J-Lo y A-Rod antes que ellos", señaló el exagente de Loaiza, John Boggs, a Bleacher Report.

Al final, apunta Miller, Loaiza pasó de generar ingresos por 44 millones de dólares durante su carrera como beisbolista a quedarse únicamente con la posesión de cuatro autos y cero propiedades. Se declaró en bancarrota.

"Creo que cuando se es joven, todos tendemos a pensar que durará para siempre. Y cuando tienes que seguir adelante con algo más, creo que te pone vulnerable. Es triste”, reflexionó Joe Torre acerca de la vida de Loaiza.

Un amigo del pelotero que pidió el anonimato a Miller mencionó que los padres de Esteban, Luis y María, estaban "devastados" cuando ocurrió el arresto. "No lo creían. Pero dijeron que por la forma en que hacía su vida últimamente cualquier cosa podía ocurrir".

Así como sus padres, Ashley Esposito, expareja de Loaiza, y Sage, su hijo de 19 años, realizaron viajes de Texas hasta California para visitar al exlanzador.

Su estado físico antes de entregarse a las autoridades se viralizó cuando Loaiza publicó una imagen en su cuenta de Instagram, en la playa. "No tenía la energía de antes", señaló Ed Cassin, exdirector de logísticas de los White Sox. Loaiza padece de diabetes tipo 2, aclaró Miller.

Loaiza llegó a las Mayores en 1995 y jugó para ocho organizaciones diferentes: Pirates, Rangers, White Sox, Blue Jays, Yankees, Nationals, Athletics, Dodgers. Su marca de 126-114 es la segunda mejor en el baseball de Grandes Ligas para un serpentinero mexicano.

Después de cumplir con su sentencia, por tratarse de un residente y no un ciudadano estadounidense, añade Miller, Loaiza formará parte de los números del lnstituto Nacional de Migración junto a miles de sus compatriotas. Será repatriado a México.