MLB

Donald Trump cabildea para reintegrar a Pete Rose a la MLB

El cuadragésimo quinto presidente en la historia de Estados Unidos se mostró a favor de darle un lugar a Pete Rose en el Salón de la Fama de la MLB.

Donald Trump en la Casa Blanca
JOSHUA ROBERTS REUTERS

Durante las últimas tres décadas, el Salón de la Fama ha visto el ingreso de decenas de peloteros que han tenido un alto impacto en el deporte, pero hay uno que por sus acciones se ha mantenido al margen de cualquier actividad o evento que represente a la MLB, pero que igual tuvo un rendimiento destacado y digno de un lugar en el olimpo.

En 1989, Grandes Ligas determinó que Pete Rose apostó a partidos de baseball de la temporada de 1986, cuando el toletero era el jugador y a la vez dirigente de Cincinnati Reds. Por tal motivo, el comisionado en turno A. Barlett Giamatti vetó de por vida a Rose.

Rose aprovechó el reciente caso de robo de señas mediante el uso ilegal de dispositivos electrónicos que emplearon los Astros durante la campaña de 2017 para solicitar su regreso al gremio. Y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apoya la reintegración del exjugador: quiere ver la placa de bronce de Rose en las paredes del National Baseball Hall of Fame and Museum.

"Apostó, pero solo a que su equipo ganaba, y ha pagado con el precio por ello por décadas", argumentó Trump en su cuenta de Twitter. "Denle su lugar a Pete Rose en el Salón de la Fama. Es momento", aseveró el mandatario estadounidense.

Recientemente, el máximo líder de imparables en la historia de la liga (4,256), envió una carta a la oficina del comisionado para pedir su reincorporación al baseball y así poder ser seleccionado para entrar al Salón de la Fama.

"Nunca se ha propuesto, ni mucho menos comprobado, que alguna de las acciones del Sr. Rose tuvieron un efecto sobre el resultado de cualquier juego o desempeño de algún jugador. Aún así, por 31 años y contando, continúa sufriendo un castigo vastamente desproporcionado a aquellos que sí lo hicieron", dicta el documento, hoy en las manos de Rob Manfred.