NFL

Lo bueno, lo malo y lo feo de la semana 17 de la NFL

Los Titans reencuentran su potencia ofensiva justo a tiempo para sellar su boleto a playoffs.

Derrick Henry en Houston
Tim Warner AFP

Lo bueno

Los Titans habían puesto su lugar en playoffs en entredicho con dos derrotas consecutivas de cara a la última semana de temporada regular. Cuando llegó la hora de matar o morir, Tennessee reencontró su identidad justo a tiempo para vivir otro día.

Uno de dos equipos que llegó a la última semana de temporada regular en control de su destino, los Titans recurrieron a la misma fórmula responsable de darle un cambio radical al equipo: Una poco de Ryan Tannehill, un poco de Derrick Henry y una enorme cantidad de jugadas grandes. Le repitieron el truco el domingo a los Texans.

Sí, los Texans alinearon a un montón de suplentes, pero Tennessee es el menos responsable de las decisiones del entrenador rival. Su trabajo era ganar el juego y lo hicieron. ¿Cómo? Con un Tannehill haciendo lo que ha hecho desde que asumió la titularidad.

El líder de rating de la NFL completó 13 de 20 para 198 yardas y dos touchdowns, en pases de 51 y 1 yardas, y llegó a ocho juegos con al menos 100 puntos de rating en sus 10 inicios esta temporada.

El resto del trabajo fue de Henry, quien sumó 211 yardas y tres touchdowns -incluyendo uno de 53 yardas-, en 32 acarreos para quedarse con el título de yardas terrestres de la NFL y darle a los Titans su segundo viaje a playoffs en los últimos tres años.

Tal vez más importante que el pase a playoffs -que eventualmente igual hubieran conseguido por obra de las derrotas de Steelers y Raiders- la mayor victoria de los Titans el domingo fue en el aspecto de confianza. Y no hay arma más importante que darle confianza a un equipo que tiene el talento suficiente para respaldarla.

Lo malo

Will Grier pasó de ser parte de la solución a convertirse en parte del problema en la búsqueda de los Carolina Panthers por regularidad en la posición de quarterback. El novato oriundo de Charlotte solo requirió de poco más de un cuarto para poner su futuro profesional en entredicho.

Después de ver a Grier el domingo, Tim Tebow lució como un auténtico quarterback de la NFL, y eso ya es mucho decir. Para descargo del pasador de los Panthers, enfrente había unos Saints en una misión, pero ni eso ni nada justifica una actuación como la suya. ¿Y por qué tanta alharaca? Pues porque el joven completó apenas uno de ocho envíos para cuatro yardas con un rating que quedó a deber.

Una vez que Cam Newton se fue lesionado, Kyle Allen mostró suficiente promesa de que podría ser el sucesor en la posición, una promesa que se diluyó conforme avanzó la temporada una vez que los rivales le encontraron el modo. Eventualmente, con la temporada en la basura Carolina quiso saber qué tenía en Grier.

Resulta que no mucho. En su primer inicio en la NFL la semana anterior lanzó tres intercepciones sin touchdown ante unos Colts ya desahuciados. Lo que podría haber sido un accidente, fue ratificado el domingo en Charlotte, con una actuación para el olvido.

Con Grier sin mucho que ofrecer y Allen hundido en un enorme bache de confianza, los Panthers tal vez se vean obligados a reconsiderar con Newton. Y, considerando el historial de salud de “Superman” en las últimas dos temporadas, eso no ofrece ninguna garantía para Carolina.

Lo feo

Tom Brady y los New England Patriots solo tenían que ganar en casa, y ante los insípidos Dolphins, para asegurarse descanso en la primera semana de playoffs por novena temporada consecutiva. Esta versión diluida de los Pats ni siquiera pudo hacer eso.

En el mejor ejemplo a la fecha para ilustrar el mal momento (para sus estándares) que atraviesan los Patriots, Brady y compañía perdieron por tercera ocasión en sus últimos cinco encuentros, en esta ocasión anotando apenas 24 puntos a manos de la peor defensiva de la NFL.

Los problemas ofensivos de los Patriots no son secreto para nadie, deslizándose en un tobogán desde la semana ocho y lastrados por la falta de familiaridad entre Brady y un grupo relativamente nuevo de receptores.

Lo que si resultó completamente sorpresivo es la facilidad con la que un ataque con Ryan Fitzpatrick en los controles pudo abrirse paso ante la mejor defensiva de la NFL. El veterano Fitzpatrick comandó series ofensivas de 80, 83 y 75 yardas, que finalizaron todas en puntos.

Tal vez, lo más revelador es el hecho de que DeVante Parker hizo lo que no pudieron hacer Amari Cooper, DeAndre Hopkins o Tyreek Hill. Dominar el duelo personal con Stephon Gilmore.

Y si creen que descansar la primera semana de playoffs no es importante, la última vez que los Patriots jugaron en la ronda de comodines, perdieron.