Competición
  • Champions League

#NFL100

Steve Largent: El prototipo perdido de wide receiver

La leyenda de los Seahawks se retiró en su momento como el receptor más prolífico de la historia y, casi 30 años después alguien ha recuperado su molde.

Steve Largent en partido de los Seahawks

Bill Belichick no es un genio que haya reinventado el football. Es, solamente, un genio con buena memoria.

¿O de dónde creen que encontró a Troy Brown, Wes Welker, Danny Amendola y Julian Edelman? La respuesta es tan obvia que muchos de sus colegas deberían darse de topes.

De ver jugar a Steve Largent.

En una liga que está por celebrar su primer siglo de vida, innovar prácticamente imposible. La máxima del deporte es clara: No inventas football. Lo más a lo que uno puede aspirar es replicar lo que tuvo éxito en el pasado, y Steve Largent tuvo éxito. Mucho.

Con apenas 1.80 de estatura y 84 kilogramos, lo más lógico es que muchos pasaran por alto a Largent, y así sucedió, reclutado hasta la cuarta ronda (117 global) por Houston y cambiado a los nacientes Seattle Seahawks por una selección de octava ronda en lugar de darlo de baja. Jamás los Oilers se vieron tan mal.

Largent llegó en 1976 a Seattle y se apoderó de todos los balones que viajaban en su dirección, a un ritmo nunca antes visto. Catorce años después, era ya el receptor más prolífico en la historia de la liga, retirándose a sus 35 años como dueño absoluto de los récords de recepciones (819), yardas aéreas (13,089) y recepciones de touchdown (100).

Por sí solos, los números de Largent son impresionantes. Pero toman una nueva dimensión cuando se toma en cuenta que jamás fue líder en recepciones en una sola temporada y encabezó a la liga en yardas aéreas solo en dos ocasiones. Por lo que su marca registrada era la consistencia. Algo particularmente difícil considerando que jugó en una época en donde no existían las protecciones actuales de las que gozan los wide receivers. Aun así solo perdió cuatro juegos por lesión en sus primeras 13 campañas

A pesar de contar con uno de los mejores pares de manos que haya visto la NFL hasta la fecha, tal vez la jugada más recordada en la laureada trayectoria de Largent vino a la defensiva.

Después de sufrir un devastador golpe del safety de Denver Mike Harden en la semana uno de la campaña de 1988, un impacto que le partió la careta y un par de dientes y lo hizo perder el conocimiento, Largent supo esperar el momento de su venganza. En la semana 14, cuando en el segundo duelo ante los Broncos, Harden interceptó un pase de Dave Krieg y comenzó su devolución... eso hasta que, del lado ciego, apareció el número 80 y devolvió con creces el golpe. Harden soltó el balón y el mismo Largent lo recuperó.

A pesar de que la jugada fue invalidada por un holding a la defensiva, el momento pasó a la historia como parte de la tenacidad de Largent, primero por ir regularmente en trayectorias por el centro del campo sabiendo que había un precio sobre su cabeza, y segundo por la ferocidad con la que cobró venganza. Harden recibió una multa (500 dólares por rudeza innecesaria). Largent, un lugar en la historia.

Eventualmente, los logros estadísticos de Largent fueron rebasados por un tal Jerry Rice. Pero también vale recalcar que mientras que Rice gozó de los brazos de Joe Montana y Steve Young durante buena parte de su carrera, Largent tuvo que apilar sus números con Jim Zorn y Dave Krieg como emisores. Difícilmente un punto de comparación.

Incluso así, grandeza reconoce grandeza.

“Lo que aprendí de Steve Largent era la manera tan precisa en que hacía sus rutas”, dijo Rice en su momento.

Lo que aprendió el resto de la NFL, y Bill Belichick en particular, es que el tamaño no importa, sino el corazón.