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Super Bowl LIII

Bill Belichick tendrá las manos llenas con Los Angeles

Bill Belichick en partido de playoffs de Patriots

Patrick Smith

AFP

El conjunto de Sean McVay está plagado de suficiente talento individual para complicar el accionar de los Pats.

Trabajar bajo un velo de misterio y secrecía ha llevado a Bill Belichick a convertirse en el coach más galardonado en la era del Super Bowl.

Obviamente es misión imposible descifrar la clave del éxito de alguien que presume cinco anillos de campeón como entrenador en jefe y dos más como coordinador defensivo. De lo poco que se sabe de él es que prefiere disciplina sobre talento y que siempre encontrará la manera de anular a la principal arma del rival.

Eso lo demostró desde su época como pupilo de Bill Parcells en los Giants. Primero en el Super Bowl XXI ─cuando despojó de sus armas a John Elway─ y cuatro años después cuando construyó un crucigrama que Jim Kelly (18 de 30 para 212 yardas) no pudo resolver.

Desde entonces, anular a la principal arma del rival se ha convertido en el sello de aprobación Belichick. El problema que enfrenta el estoico entrenador el próximo domingo en Atlanta es decidir cuál es la mejor arma de los Rams, quién es el jugador que se interpone en su camino al sexto campeonato.

La lógica sería anular al reinante Jugador Ofensivo del Año, Todd Gurley, quien ha demostrado su versatilidad durante las últimas dos campañas en el esquema de Sean McVay. Sería, además, un blanco obvio de la atención de Belichick, considerando que Gurley ha tenido apenas destellos desde la semana 13, hace casi dos meses.

Sin embargo, los Rams ya demostraron que cuentan con el complemento terrestre para Gurley con C.J. Anderson, quien promedia 116.5 yardas en sus cuatro juegos en Los Ángeles.

Quitarle la carrera a los Rams significaría poner el juego exclusivamente sobre el brazo derecho del joven, e inexperto en estos escenarios, Jared Goff. Sin embargo, el pasador de tercer año demostró en la Final de la NFC que puede ser él quien cargue con el peso de un equipo.

Abajo 13-0 en territorio hostil, Goff utilizó todos sus recursos para llevar a los Rams al Super Bowl en una velada en donde su equipo apenas generó 77 yardas por tierra.

Y no es porque Goff sea la renovada versión de Peyton Manning, sino porque tiene muchas armas para trabajar. Puede usar en trayectoria cortas a Gurley, a las bandas con Robert Woods y el tight end Gerald Everett o en pases más largos al explosivo Brandin Cooks.

Sea donde sea que Belichick decida concentrar su atención, corre un considerable peligro en el aspecto que deje vulnerable. Porque ni siquiera alguien como Belichick puede desmantelar un arsenal tan potente como el que presumen los Rams.

En cuestión defensiva, la tarea es mucho más sencilla. Gran parte del éxito defensivo de los Rams gira en torno a Aaron Donald. El actual Jugador Defensivo del Año no tiene un solo sack en los playoffs luego de finalizar la campaña con 20.5 derribos y el motivo es que generalmente hay dos, y muchas ocasiones tres, linieros encima de él. El método ha sido suficiente para controlar los daños y se prevé que Belichick siga esos pasos.

De ser el caso, Ndamukong Suh, Dante Fowler y el versátil Mark Barron tendrán la responsabilidad de aprovechar todas las aperturas que genera la atención sobre Donald.