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NFL

Chargers y Bears entre lo mejor y lo peor de la semana

Melvin Ingram y Cody Parkey

Patrick Smith/JONATHAN DANIEL

AFP

Cody Parkey falló el potencial gol de campo de la victoria en los segundos finales del duelo ante los Eagles.

Desde que Lamar Jackson asumió la titularidad como quarterback de los Ravens, Baltimore lució como una aplanadora terrestre y parecía haber encontrado la fórmula perfecta para trascender.

No ante los Chargers.

Baltimore ganó seis de los últimos siete juegos de la temporada regular con Jackson en los controles apelando a destacar la versatilidad de su nuevo quarterback. Arrancaron varias páginas de los libros de jugadas del football colegial y transformaron a los Cuervos en un equipo cuyo ataque operaba impunemente casi exclusivamente con optativas.

Si algo no está descompuesto, no se arregla. Y la fórmula de Baltimore parecía funcionar, como lo demuestran las 229 yardas terrestres que promediaron durante la temporada regular.

Para que los Chargers tuvieran una oportunidad, tenían que hacer algo drástico, encontrar la manera de frenar a Jackson y descifrar su juego. Eso fue lo que hicieron el domingo.

El coordinador defensivo Gus Bradley tuvo que salirse de lo convencional para contrarrestar a un ataque fuera de lo convencional ─al menos para los estándares de la NFL. Lo consiguió. ¿Su fórmula? Recargar la defensa con jugadores del perímetro.

De acuerdo con Adam Schefter, Los Ángeles utilizó siete jugadores de perímetro en 58 de las 59 jugadas defensivas del domingo para mantener en jaque a Jackson y los Ravens. Tiene lógica.

Para empezar, había un safety designado exclusivamente como espejo de Jackson, no un linebacker, un safety. Alguien que pudiera emprender la persecución del explosivo quarterback con una posibilidad real de alcanzarlo.

Lo segundo y más allá del personal en el campo, los Chargers hicieron una labor espectacular de presionar con solo cuatro jugadores y un trabajo aún más destacado de mantenerse disciplinados y pacientes para no morder el anzuelo con los engaños y optativas en el backfield.

¿El resultado? Jackson terminó la primera mitad con rating de 0, tres pases completos y tres primeros y diez, y en el partido en general las 90 yardas por tierra de Baltimore estuvieron muy por debajo de su promedio de los últimos siete partidos.

Al pensar fuera de la caja, Bradley no solo le dio a los Chargers una oportunidad de ganar este encuentro, sino que reacomodó todas las piezas en el ajedrez de la liga al enfrentar a ofensivas con este tipo de esquemas. Les dio el beso de la muerte.

La NFL es una liga “copiona” en donde el resto de los equipos están siempre listos para robarse lo que funciona y lo que no del resto. Tengan por seguro que no será la última vez que Baltimore vea a siete Defensive Backs en el campo.

Lo peor de la semana

Cuando Nick Foles (¿quién más?) montó una serie ofensiva de 12 jugadas y 60 yardas para poner a los Eagles en ventaja a 56 segundos del final ante la mejor defensiva de la liga, los Bears parecían fulminados.

Cody Parkey solo les dio el tiro de gracia. De la manera más cruel, por supuesto.

Después de un excelente regreso de kickoff y dos pases completos, Chicago se colocó en una buena posición para ganar el partido. No magnífica, pero buena. Parkey ingresó al campo para patear un gol de campo de 43 yardas que incluía un boleto a la ronda divisional.

Para maldita sea la suerte de Parkey, su intento no pegó en el poste en una ocasión, sino dos, para romper miles de corazones en un segundo y mantener vivo el mito de Foles y los campeones Eagles.

Lo de Parkey, por otro lado, debería ser un tipo de récord. En la temporada golpeó el poste en seis ocasiones y en total falló 11 patadas. Sinceramente no sé si sea falta o exceso de puntería.

Lo que sí sé es que los Bears perdieron su cuarto juego del año decidido por tres puntos o menos, y el segundo de ellos en el que Parkey falló un intento de gol de campo.