Aburrimiento general

No tiene sentido jugar este tipo de partidos (y mira que amo Huesca).

Y qué fácil sería hablar del presupuesto desigual, de la historia de los dos equipos o del frío atronador, pero no me refiero eso, sino que el Huesca se cerró sin posibilidad de ataque con el consiguiente aburrimiento triste y con tintes sórdidos.

Pero es que tampoco es verdad lo que os he dicho, porque eso solo sucedió en el primero tiempo y no en el segundo.

El Barça es ese equipo que es tan volátil que te da sustos gratuitos que no van incluios en la bebida o en la tapa que te estás tomando en casa o en el bar.

De Jong, ese espectro de jugador que militó en el Ajax, marcó un gol a pase de un Messi que tiró nueve veces.

¿Por qué antes los metía y ahora no mete ni uno? Si lo supiera sería millonario, pero la verdad es que no lo sé. Ni yo, ni nadie. Ni Messi.

Falta gol, sí, pero ese no es el problema, la defensa sí que lo es ya que cualquier internada o sprint del Huesca hacen temblar los demasiados turrones y dulces que se apelotonan en los michelines de los espectadores.

El Barça sigue atacando como los últimos años: Messi busca a Alba y este centra. Después las jugadas son de tipo: “a ver cómo le damos al rebote”, mientras el nueve se va arrastrando.

Luis Suarez va marcando y el Barça le sigue pagando, primera paradoja.

Más locuras que se han producido: el pretendido por el Barça, Eric García del City, ha sido diagnósticado con Covid19.

El miércoles contra el Atletic, que también hace cosas raras como que ganen en este último partido y echen a su entrenador, será un partido decisivo para no perder del todo La Liga.

Qué ganas que el 2021 sea diferente del 2020. Hasta ahora sigue todo igual.