¿El fin de Tom Brady y los Pats?

Estados Unidos

La nación entera lo debate. ¿Es el fin de Tom Brady y la dinastía de los Pats?

Crítica especializada y aficionados concluyen, por abrumadora mayoría, que es el fin del equipo que ha dominado la NFL 19 años, periodo en el que han jugado 9 veces el Super Bowl y lo han ganado 6.

Cuando marcas el estándar que el equipo de Bill Belichick marcó, jugando el Super Bowl cada dos años y ganándolo cada tres, durante insólitas dos décadas, es obvio que el día que no pasas de la primera ronda de playoffs, la crítica te sepulte.

¿Realmente es tan malo ganar 12 partidos y perder 4, ganar tu división por undécimo año consecutivo, y perder en primera ronda de playoffs por 7 puntos?

Qué darían, por ejemplo, los Pittsburgh Steelers por vivir este presente, no digamos ese pasado, ellos que han perdido 12 de 15 partidos contra Brady. O los Dallas Cowboys, que justamente este año cumplen un cuarto de siglo sin ni siquiera jugar un Super Bowl.

La realidad es que el modelo de Bill Belichick fracasó, el mismo que durante dos décadas fue la clave del éxito, esta vez hundió a Brady y al equipo. Si hoy están fuera de competencia es porque el talento no les alcanzó.

Después de ganar sus primeros tres Super Bowls en el 2001, 03 y 04, llegó el momento del retiro al capitán defensivo, Teddy Bruschi. Se anticipaba que reemplazarlo sería un proceso complicado, de alta selección de Draft, pues Bruschi era un linebacker de los llamados “de tres downs”, fuerte contra la carrera, para defender pase, y atacar quarterbacks.

Pero a Bill Belichick se le ocurrió que para reemplazar ese rol de Bruschi como líder de vestidor y capitán defensivo, usaría un agente libre, un jugador fracasado en Miami, dos veces despedido de Nueva Orleans, llamado Rob Ninkovich. Y funcionó a la perfección. Ninkovich jugó 8 años, ganó dos Super Bowls, fue en ese periodo símbolo de la excelencia de los campeones.

Este año, primero en una década sin el ala cerrada Rob Gronkowski, un hombre fundamental para Brady y el sistema, al coach Belichick se le ocurrió la misma idea que el 2003 con Bruschi. Fue a la agencia libre y trajo dos desconocidos, Matt LaCose y Ryan Izzo, para intentar reemplazar una leyenda, un garantizado y futuro miembro del Salón de la Fama.

Esta vez el experimento fue un rotundo fracaso. LaCose, Izzo y el veterano Ben Watson, que jugaron de ala cerrada esta temporada, sumaron 35 recepciones, casi la tercera parte de la que tuvo (95) el líder de la liga, Travis Kelce. Más allá de los números, lo que Brady perdió sin Gronkowski fue un jugador que resolvía momentos críticos, que movía las cadenas, que marcaba diferencia en las 20 yardas finales.

Al fracaso de Izzo y LaCose, sume a Phillip Dorsett, Jakoby Myers, Gunner Olzewski, todos ellos receptores y alas cerradas con quienes Brady necesitaba trabajar. Tan malo es el grupo que los Pats fueron segundo lugar de la liga en “drops”, pases soltados de las manos. Lo increíble de ese dato es que de los 32 “drops” de los Pats, 10 fueron de Julian Edelman, el hombre confiable de Brady, la segunda peor cifra individual de la liga.

El fundamento del equipo es interesante, La línea ofensiva tiene tres jugadores muy sólidos (Isiah Wyn, Joe Thuney y Shaq Mason), cuatro cuando regrese el centro David Andrews, Su defensiva secundaria es, sin duda, la mejor de la liga, aunque seguramente tendrá que reemplazar a Davis McCourty. Belichick sigue ahí, al parecer Josh Mcdaniels también, y la pregunta es sobre Tom Brady.

Pese a los fundamentados rumores sobre la salida de Brady, yo no lo veo ni retirado ni en otro equipo. Su mentalidad competitiva lo hará regresar por un año más, en busca de cerrar su brillante carrera de acuerdo a sus estándares.

Conclusión: Ni es un fracaso, ni es el fin, de Brady y los Pats