Trubisky, Goff, Wentz y otras crisis

Estados Unidos

Los Ravens se consolidan y el responsable se llama Lamar Jackson. Si se menciona a Russell Wilson para MVP, es porque tiene a Seattle 8-2. La resurrección de Dak Prescott, con dos partidos consecutivos con más de 400 yardas, es la razón de que Dallas lidere su división. El siempre confiable mando de Aaron Rodgers y Drew Brees, llevan de la mano otro par de contendientes frecuentes.

Pero la nota son los desplomes, todos ligados a quarterbacks de esa nueva generación, que se creía mágica y dispuesta a tomar el mando de la liga, pero en semanas recientes suma más dudas que certezas.

Se cae Chicago:

Mitch Trubisky, el mismo quarterback al que Chicago prefirió en lugar de Patrick Mahomes en el Draft del 2017, da pena. Finalmente el domingo pasado se fue a la banca, y no ocurrió antes porque el suplente, Chase Daniel, también ha probado su incapacidad.

Hace tres semanas, en la primera mitad contra Filadelfia, su ofensiva sumó 9 yardas totales. Los peores males de un atleta, inseguridad y desconfianza, son personificados a la perfección por Trubisky.

Se cae Rams:

El domingo pasado vencieron a Chicago a pesar del quarterback Jared Goff. Es lamentable su desplome. Parece que no queda nada del quarterback que los llevó al pasado Super Bowl, que rozó las 5 mil yardas por pase, y que tuvo un balance 3 a 1 en touchdown e intercepciones, número que le valieron un contrato de 127 millones de USD

A finales del tercer cuarto ante Chicago, Joff tenía 6 pases lanzados. Era obvia la orden: No lanzar. El coach McVay prefirió mandar 34 carreras que apenas dieron 110 yardas y un mísero promedio de 3.2, que permitir a Goff lanzar.

A final de cuentas el objetivo es ganar, y se cumplió. Pero si Goff completó tan sólo 11 pases de 18 lanzados, sin touchdowns y 1 intercepción, es por la crisis que vive.

Se cae Filadelfia:

Ningún vestidor está más dividido que el de Filadelfia. La pregunta de todos, razón de la discordia, es por qué el coach Doug Pederson prefirió al quarterback que no ha ganado nada, y dejó ir al campeón del Super Bowl.

Las Águilas de hoy son 95% el mismo equipo que ganó el Super Bowl LI. La gran diferencia es Carson Wentz de quarterback en lugar de Nick Foles. Esa pequeña gran diferencia tiene al equipo dividido, furioso, y al borde de la eliminación de playoffs.

Los coaches saben que su éxito o fracaso va de la mano de su quarterback. Pederson alcanzó el soñado Super Bowl con Nick Foles, nada más y nada menos que sobre Tom Brady y los Pats, sólo para darle la espalda al año siguiente. Prefirió a Wentz, le dio contrato por 130 millones de dólares, y a Foles lo dejó partir.

Se sabe que a Pederson lo han confrontado varios de sus jugadores, reclamando por qué prefirió a quien no le ha ganado nada, y dio la espalda al líder que les conquistó el Super Bowl.

Hoy han perdido tres de los últimos cinco partidos, su récord es 5-5, y los playoffs de alejan, de la mano de un quarterback temeroso, inseguro, pero sobre todo sin credibilidad en el grupo

Así la nueva generación de quarterbacks que parecía dispuesta a arrebatar el mando de la liga a los Bradys, Rodgers o Brees, se aferra a Patrick Mahomes y Lamar Jackson como grandes talentos, porque semana a semana se derrumba uno más de esos jóvenes a los que coronábamos antes de haber ganado nada.