El reto es no ser un Michael Vick

Estados Unidos

De récords para quarterbacks podemos hablar mucho. Yardas por pase, pases de touchdown, partidos ganados, récords que tarde o temprano caerán. Pero hay uno que ni el brillante Peyton Manning pudo arañar, del que Tom Brady jamás se ha acercado, y no se ve pronto el día que pueda ser igualado.

Lo tiene el quarterback Michael Vick, es el récord de haber firmado en su carrera dos contratos por más de 100 millones de dólares cada uno.

Vick, el fenómeno de Virginia Tech, fue el primer quarterback que llegó a la NFL a buscar ganar corriendo el balón. El 23 de diciembre del 2004 firmó con los Atlanta Falcons un contrato de 138 millones de dólares. Siete años después, 29 de agosto del 2011, las Philadelphia Eagles le dieron 100 millon por 6 años, 41 de ellos garantizados.

A la fecha Michael Vick tiene el récord de más yardas por tierra para un quarterback, 1 mil 39 en la temporada 2006.

Lamentablemente la historia de Michael Vick es un rotundo fracaso. Ni financiera ni deportivamente terminó bien. Se le recuerda como un ejemplo de lo que no se debe hacer.

Desde que Vick y otros quarterbacks corredores arribaron a la NFL, se estableció un nuevo estilo de jugar la posición, un estilo espectacular, que gusta y vende bien entre público, patrocinadores, y un segmento de la prensa. Pero el debate es, si se puede ganar un Super Bowl con ese estilo de jugar. La historia dice que no.

En la pretemporada de su segunda temporada como titular, Vick se fracturó el peroné mientras corría con el balón, perdió 11 partidos por su recuperación. Fue la primera de un sin número de lesiones que acompañaron su carrera. El 2011, poco después de firmar su segundo contrato por 100 millones, sufrió una devastadora fractura de costillas, con daños internos, que fue el principio del fin.

Su historial de conmociones también fue alarmante, en tiempos donde no se era tan estricto con su diagnóstico. Ya retirado se le preguntó cuántas conmociones había sufrido en su carrera, “no tengo idea”, respondió Vick.

El problema con los quarterbacks corredores es la cantidad de golpeo al que se someten, sin estar preparados para recibirlo. Un quarterback no entrena para dividir golpeo con linebackers o linieros defensivos, como sí lo hacen todas las otras posiciones. Quien haya jugado de quarterback, no importa el país o categoría donde lo haya hecho, sabe que ni siquiera participan en sesiones de tackleo o bloqueo en los entrenamientos.

En las pretemporadas, mientras corredores y receptores dividen violentas sesiones de tackleo con los linebackers y defensiva secundaria, los quarterbacks visten un jersey rojo indicado que nadie los puede golpear.

Tristemente la historia se ha repetido. Ahí está, por ejemplo, Roberth Griffith III, que no es más que la segunda versión de estos lamentos, saturados de fracturas y conmociones.

Si la historia de Michael Vick fuera aislada, si existieran ejemplos de ese estilo de jugar con Super Bowls ganados, tendríamos un debate. Pero no los hay. Por eso tampoco hay debate. Cuando llega un nuevo quarterback a la NFL intentando ganar corriendo el balón, la pregunta es, ¿cuándo será lesionado? Porque va a ocurrir.

Quiero ser claro. Soy respetuoso del jugador y su estilo, no estoy deseándole el mal, sólo recapitulo la historia que antecede ese estilo.

Algo más. Cuando me refiero al quarterback corredor, hablo de aquél que se convierte en corredor de bola buscando ganar yardas. El quarterback que corre para extender una jugada, para ganar tiempo, como Aaron Rodgers o Russell Wilson, es otra historia.

Ese es el gran reto de Lamar Jackson y los Baltimore Ravens. Mantener sano a su líder y ganar el anhelado Super Bowl con un quarterback que corra el balón, antes que lanzar. Por lo pronto se apuntaron un triunfo monumental sobre Tom Brady y sus Patriots, a quienes dominaron y superaron claramente, en todas las facetas del juego.

Lo hicieron con Lamar Jackson, básicamente, corriendo la bola.

Tom Brady lleva nueve Super Bowls jugados, seis ganados, lanzando la bola desde la bolsa de protección. Así ganó dos Eli Manning de NY Giants, dos más Peyton Manning con Colts y Broncos, uno Drew Brees con Saints, uno Nick Foles con Eagles, uno Kurt Warner con Rams.

Ojalá Lamar Jackson sea el primer ganador de Super Bowl, corriendo la bola como quarterback. Realmente sería un logro histórico por el riesgo al que se somete.