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Dwight Clark, The Catch y el nacimiento de una dinastía

Con esa mítica recepción en el Campeonato de la NFC, San Francisco derrotó a Dallas y los 49ers se encaminaron a ganar el primero de sus tres Super Bowls en los 80.

Dwight Clark en partido de los 49ers
Rob Lindquist Getty Images

Joe Montana estaba acorralado por los defensivos de los Dallas Cowboys, a unos centímetros de salir del campo. Freddie Salomon, su primera opción, no estaba abierto, así que con un solo pie de apoyo, el quarterback de los 49ers lanzó el balón donde sólo uno de sus receptores pudiera atraparlo. Nadie más.

Entonces surgió la figura de Dwight Clark en un increíble salto. Estiró los brazos y atrapó el “pase” de Montana en el touchdown.

“Nunca vi a Dwight atraparlo sino hasta la repetición instantánea”, dijo Montana. “Fue una recepción sorprendente. No sé cómo lo hizo. Él no puede saltar tan alto”.

Fue el momento que no únicamente marcó la carrera de Clark, sino el nacimiento de una dinastía en la NFL.

Aquel touchdown de Clark fue a 51 segundos del final del Juego por el Campeonato de la NFC, el 10 de enero de 1982 en el Candlestick Park de San Francisco.

Dallas había sido uno de los equipos más dominantes de la NFL durante la década de los 70 y los 49ers terminaron con el mejor récord de la liga en 1981 (13-3), de la mano del coach Bill Walsh y una dinámica ofensiva comandada por Montana.

San Francisco perdió seis balones en ese partido y pese a ello tuvo una última oportunidad, con 4:54 en el reloj en su propia yarda 11.

Gracias a un efectivo ataque terrestre y los clásicos pases cortos de la Ofensiva de la Costa del Oeste, los 49ers llegaron hasta la yarda seis de Dallas con 58 segundos por jugar.

Walsh llamó una jugada conocida como “Sprint Right Option”, con la que Salomon anotó el primer touchdown del partido.

Montana “roló” a la derecha, pero Salomon tenía a un defensivo cerca y el quarterback de San Francisco tuvo que quedarse con el balón y seguir moviéndose hacia la banda, mientras los defensivos de Dallas se acercaban rápidamente.

“Fue una jugada que siempre usamos”, recordó Clark. “Mi trabajo era encontrar a Joe y, una vez que él me viera, ir hacia el final del end zone. Cuando me vio estaba desesperado… no hay otro lugar al que pudo haber lanzado ese balón. Si yo hubiese estado en otro lugar, Everson Walls [cornerback de Dallas] hubiera hecho la jugada”.

Clark dio el salto, atrapó el balón y anotó el touchdown con el que San Francisco derrotó 28-27 a Dallas. Dos semanas después, los 49ers ganaron el primero de sus tres Super Bowls en la década de los 80.

Desde entonces, ese Campeonato de la NFC es conocido simplemente como “The Catch”.

Su carrera profesional

Dwight Clark (8 de enero de 1957, Kinston, North Carolina) jugó únicamente nueve años en la NFL, todos con los 49ers. Terminó su carrera con 506 recepciones, 6,750 yardas y 48 touchdowns.

Fue invitado al Pro Bowl después de las campañas 1981 y 82.

Fue líder de la liga en 1982 con 60 balones atrapados y 15.2 yardas por recepción, lo que le valió ser incluido en el primer equipo del All-Pro.

Jugó en la universidad de Clemson y fue una selección de la décima ronda en el Draft de 1979.

Pero los 49ers lo descubrieron por accidente. Bill Walsh realmente estaba interesado en su compañero de cuarto, el quarterback Steve Fuller, pero Clark atendió la llamada telefónica. Walsh le preguntó si acompañaría a Fuller en una práctica privada y el receptor aceptó.

En 2015 fue diagnosticado con esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad del sistema nervioso que no tiene cura, debilita los músculos y afecta las funciones físicas.

Las manos que alguna vez atraparon el pase que detonó el nacimiento de una dinastía, ahora eran tan débiles que no podían abrir un sobrecito de azúcar.

Luego fueron las piernas. Primero necesitó un bastón y más tarde una silla de ruedas para poder moverse.

Clark murió el 4 de enero de 2018.

Pero nos dejó “The Catch”, una dinastía y un modelo a seguir.

“Dwight era como un hermano para mí”, dijo el ex corredor de los 49ers, Roger Craig. “Me enseñó cómo ser un mejor receptor. Me ayudó mucho. Es el ser humano más humilde que jamás vas a conocer. Único en su clase”.