NFL

Lo mejor y lo peor de la Semana 3 en la NFL

Baker Mayfield celebra victoria

Ron Schwane

AP

La tercera jornada se definió por las sorpresas, que significaron el primer triunfo de la campaña para cinco equipos.
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La NFL es una liga caprichosa que nos ha enseñado en más de una ocasión a esperar lo inesperado. No hay un mejor ejemplo que el pasado domingo, en el que cinco equipos obtuvieron su primer triunfo de la campaña, la gran mayoría de ellos en contra de todo pronóstico.

Todas esas sorpresas generaron una infinidad de candidatos a lo mejor de la tercera semana. Uno de ellos sería, sin duda, Josh Allen. El quarterback novato de los Bills que se enfrentó a la mejor defensiva de 2017 y la diseccionó con precisión quirúrgica.

Allen completó 15 de 22 pases para 196 yardas y un touchdown, y añadió otras 39 por la vía terrestre para aportarle no solo dinamismo a una ofensiva letárgica, sino también ilusión a un equipo que, hasta el momento, se había mostrado como el peor de toda la liga.

Sí, lo de Allen tiene méritos, muchos. Pero no hay que olvidar que los Bills fueron un equipo de playoffs la temporada pasada. Baker Mayfield, por otro lado, no contaba con esos lujos.

La primera selección global del pasado draft se queda con la designación a lo mejor de la tercera semana no solo por su increíble actuación en sustitución del lesionado Tyrod Taylor, sino por el significado a corto y largo plazo de la victoria de los Browns.

Cleveland parecía destinado a una nueva derrota, abajo 14-0 ante los Jets el pasado jueves, cuando Taylor ingresó al protocolo de conmoción y el coach Hue Jackson se vio obligado a debutar prematuramente a su proyecto a futuro.

Mayfield fue una bocanada de aire fresco. No solo por la precisión y potencia de sus pases, sino porque mostró algo que Cleveland no había visto en un emparrillado en, Dios sabe qué tanto tiempo: Confianza y actitud ganadora.

Mayfield reflejó esa actitud en el campo con 17 de 23 completos, 200 yardas y un triunfo, el primero para los Browns desde la Nochebuena d 2016, 21-17. Por primera vez la esperanza en Cleveland es justificada y si eso no es suficiente para ganar la designación de lo mejor de la semana tres, nada lo es.

Lo peor de la semana

Cada semana es lo mismo, y como mala película se vuelve peor cada vez que se ve. Sí, hablo de los inexplicables castigos que ha recibido Clay Matthews por rudeza al pasador.

La NFL fue contagiada del mismo virus que infectó a Grandes Ligas, que creen saber lo que el público quiere ver. No, el público no le interesa ver a un pitcher de 100 millas por hora y 4.50 de carreras limpias contra un bateador de 40 homeruns y .220. Quiere ver a Greg Maddux contra Tony Wynn, a Max Scherzer contra Mike Trout, pitchers completos contra bateadores completos. Fue así como se enamoraron del deporte.

En la NFL es lo mismo, la Liga quiere eliminar lo que la estableció como el deporte estadounidense más popular, el contacto. Entiendo lo de cuidar la cabeza, no solo del quarterback sino de todos los jugadores. Pero con lo de Matthews, golpes en la llamada “zona de strike” para proteger a un jugador en específico, cuando nadie más en el campo goza de esos privilegios, es inexplicable.

La NFL ha tenido lesiones toda la vida, han sido fundamentales en las historias de éxito y fracasos de la liga. Tom Brady tal vez no fuera Tom Brady de no ser por la lesión de Drew Bledsoe, las leyendas de Lawrence Taylor y Joe Theisman estarán unidas por siempre por ese devastador golpe. Todos fueron legales, todos mucho más barbáricos de lo que ha hecho Matthews las últimas tres semanas.

Eso, la falta de contacto y la doble moral al ejercer las protecciones en la NFL, le están haciendo más daño a una liga cuyas audiencias van a la baja que cualquier golpe o protesta o expresión racial o política.