Oakland Raiders

Los Raiders lo están haciendo todo mal con Khalil Mack

El estelar linebacker de Oakland sigue sin reportar por una disputa salarial y cada vez parece más lejos del equipo.
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Khalil Mack corre con el balón en su posesión a la zona de anotación
Tony Avelar AP

Los Raiders no han sido relevantes en década y media y, viendo como manejan la situación en torno a su mejor jugador, no es sorprendente.

Oakland tiene 15 años sin ser el equipo glorioso de antaño y al no querer abrirle la cartera a Khalil Mack, por mucho su mejor jugador, se explica porque el equipo está destinado al fracaso. Simplemente están haciendo las cosas al estilo Raider: Con un parche en un ojo y el otro cerrado.

Mack es un jugador especial, como lo demuestra el hecho de ser designado All Pro el mismo año en dos posiciones distintas, y a los jugadores especiales hay que pagarles. No es física nuclear, es administración de football 101.

Solo hay dos razones para no tener una buena parte de tu presupuesto destinado a un jugador como Mack. La primera es que tienes a varios jugadores especiales en la plantilla y, en ese caso, es entendible que no haya dinero para todos. O, segunda, que hayas juzgado mal el talento con el que cuentas y pagaste de más por talento inferior.

Al ver el roster de los Raiders, es evidente lo que sucede en este caso. Oakland tiene invertido el 10% de su tope salarial en un par de guardias que, siendo sinceros, no es tan bueno, casi 4% en un Amari Cooper que brilla por su inconsistencia y el resto en una serie de jugadores de reparto que han sido incapaces de llevar al equipo nuevamente hacia la luz. Eso sin mencionar la inversión de 100 millones de dólares en un coach que no ha estado al frente de un equipo en 10 años.

Todo esto hace pensar que la campaña 2016, en la que aparecieron en playoffs por primera vez en 14 años, fue golondrina de un solo verano y no una señal de cosas por venir. A fin de cuentas, Oakland se ha estacionado como tercero o cuarto en el Oeste de la AFC todo ese tiempo.

Para esta temporada, la penúltima del equipo en Oakland antes de mudarse a Las Vegas en 2020, el equipo trajo varios veteranos de mucho nombre y rendimiento dudoso para generar algo de ímpetu previo a su mudanza, como los casos de Jordy Nelson, Doug Martin y Martavis Bryant. Ninguno de ellos tiene o tendrá el impacto que puede generar Mack. Garantizado.

La decisión de no pagarle a Mack cobra aún menos sentido al considerar todos los ingresos adicionales que vienen con una mudanza como la que tendrán los Raiders, es decir estadio nuevo, palcos, licencias, contratos televisivos y demás.

El difunto Al Davis solía decir: “Just win, baby”. Pero es difícil ganar cuando no se ve por donde se camina. Y, evidentemente, la gerencia de Reggie McKenzie no sabe a dónde va. Si supiera, iría con Mack a su lado.