Clase 2018

El legado de Beathard en la NFL es difícil de vencer

Bobby Beathard sonríe mientras sostiene un balón de fútbol americano

Andy Hayt

Getty Images

El ex gerente general de Redskins y Chargers se unirá a algunos de sus pupilos en la inmortalidad.

A Bobby Beathard le gusta surfear, correr maratones y coleccionar joyería. Anillos de Super Bowl, en específico.

A lo largo de cuatro décadas en la NFL, acumuló cuatro de sus preciadas sortijas y no tuvo que recibir un solo golpe para hacerlo. Solo tuvo que encontrar a los jugadores correctos para darlos o recibirlos por él. Lo hizo bien.

De hecho, lo hizo tan bien que el próximo sábado se reunirá con muchos de ellos en Canton y en un viaje a la eternidad cuando Beathard sea entronizado en el Salón de la Fama. Un logro más que merecido para el jugador que nunca pudo ingresar al profesionalismo pero encontró una profesión al cambiar la manera convencional de ensamblar equipos. Equipos de campeonato.

Beathard estuvo dentro de la NFL durante 38 años después de que los Chiefs le dieran su primera oportunidad como scout en 1963 y, después de un breve lapso desempeñándose en el mismo cargo, volvió a Kansas City en 1966 por un año más. Sería el inicio de un trayecto hacia la inmortalidad.

Actualmente con 81 años, los recuerdos le sobran. Pocos más satisfactorios que ser el director de personal de los Dolphins que ganaron los campeonatos de 1972 y 1973, el primero de ellos con marca inmaculada.

Otro de sus logros más preciados, fue darle a Joe Gibbs su primera oportunidad como head coach en 1981 después de 17 años como coordinador. No se arrepentiría. Gibbs le dio otras dos sortijas de Super Bowl, lo llevó a otro juego de campeonato y fue fundamental para que Sports Illustrated se refiriera a Beathard en su edición de 1988 como “El Hombre Más Inteligente del Football”.

A la fecha, Beathard lamenta el encabezado. Pero los hechos hablan por sí solos. Su manera de conformar equipos va en contra de todas las normas convencionales. No le gustaban las primeras rondas de draft. Utilizó solo tres de ellas en 11 años en Washington.

Tampoco tenía miedo de apostar a la agencia libre, algo inusual incluso en la actualidad. Pero Beathard fue el “Rey Midas” del mercado en la década de 1980. ¿El mejor ejemplo? Los 27 agentes libres que firmó y fueron parte del equipo de Washington que ganó el Super Bowl de 1982.

Ni entonces, ni nunca, verían a Beathard celebrar de saco y corbata. Va en contra de su esencia californiana. El sábado, no tendrá más opción, en especial ahora que se reunirá con algunos de los inmortales a los que él mismo les dio la bienvenida a la liga y ahora estarán ahí para recibirlo.

Nadie más importante que Gibbs, quien dará su discurso de presentación. Pero Beathard también fue el responsable directo de reclutar a otros miembros del Salón de la Fama como Darrell Green y Art Monk, dos de las tres primeras selecciones que conservó en Washington, Russ Grimm y Junior Seau, tal vez junto con el primer Super Bowl en la historia de la franquicia, el mayor legado de Beathard en su década al frente de los Chargers.

Incluso después de retirarse de la NFL en 2000, el apellido Beathard sigue resonando en la NFL, más recientemente a través de su nieto C.J., quarterback de los San Francisco 49ers.

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