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Miguel Cabrera está harto de jugar lesionado

El ex ganador venezolano de la triple corona no ha logrado mantenerse sano en las últimas temporadas y se refleja en su rendimiento.
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Miguel Cabrera está harto de jugar lesionado
Gregory Shamus Getty Images

Hay cosas que simplemente son irrefutables. Así como no hay duda de que la tierra gira alrededor del sol, nadie puede argumentar el hecho de que Miguel Cabrera nació para jugar béisbol.

Nadie se mantiene más de una década y media entre los mejores jugadores del planeta (¿de la historia?) gracias a su trabajo o su capacidad atlética. Se necesita talento y al venezolano le sobra lo que muchos compensan con disciplina.

Pero una vez que se llega a la mitad equivocada de los 30, el talento no es suficiente para destacar en una liga que cada año se renueva. Se requieren muchas otras cosas y ninguna es más importante que la salud. Al parecer, la única que puede domar al “Tigre”.

A Cabrera, de 35 años y actualmente en la lista de incapacitados por molestias en la corva, le han llegado en las últimas dos temporadas los dos peores males que pueden aquejar a cualquier pelotero: Las lesiones y la terquedad de que podía jugar con ellas.

“Cuando te está yendo mal, te destrozan. Te destrozan”, dijo el venezolano. “Te dicen que eres malo y que deberías irte a casa, no mereces nada, estás viejo. Yo digo, ‘OK, ya no jugaré lastimado. Me tomaré mi tiempo”.

Durante un periodo de cuatro años al inicio de la década (2010-2013), nadie puede que Cabrera no haya sido el mejor pelotero de Grandes Ligas. Dos premios MVP, una Triple Corona y tres títulos de bateo en ese lapso lo respaldan. A pesar de que comenzó un lento camino descendente hacia el plano terrenal, sumó otra corona de bateo en 2015 y bateó 38 tablazos en 2016.

Después tocó fondo. Llegó 2017 y bateó para .249 con 16 estacazos y 60 carreras remolcadas a pesar de jugar 130 partidos. Básicamente se había convertido en Jesús Aguilar, Travis d’Arnaud o Josh Harrison. Pero no, a Miguel Cabrera no se le olvidó como batear una recta ni se volvió más tonto que el lanzador rival. Solo estaba lesionado y aferrado a jugar así.

“Ya pasé por eso el año pasado y no quiero hacer lo mismo”, dijo. “Nadie aprecia cuando juegas lesionado, así que me tomaré mi tiempo y jugaré cuando esté sano”.

El tiempo es el mejor maestro y un año después, “Miggy” aprendió la lección. Las lesiones son inevitables, pero jugar lastimado no. No hay recompensas en jugar lesionado, no puedes ser el héroe jugando lesionado, porque simplemente no aportas. No hay reconocimiento ni gratitud. No vale la pena.

No es una postura egoísta porque jugando lesionado no es Miguel Cabrera, solo es un jugador del montón con sueldo de 30 millones de dólares.