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ANÁLISIS NBA

4 equipos NBA que pueden tenerlo muy crudo este curso

Marc Gasol y Ricky Rubio, con la Selección este verano.

JJGuillén

EFE


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 A 60 días para el inicio del curso 2017-18 aún quedan flecos por resolver en el mercado que podrían condicionar el devenir de la próxima temporada. Los futuros de Kyrie Irving y Carmelo Anthony están en el aire y, en el caso de que se concrete la salida de alguno o de ambos, el actual equilibrio de fuerzas en la NBA podría verse alterado. Cambios, eso sí, que únicamente afectarían a un puñado de equipos. Por ello y a falta de que la cancha confirme los pronósticos que muchos tenemos en mente, y sirviéndonos de un artículo de Michael Shapiro en ‘Sports Illustrated’, nos fijamos en cuatro equipos que podrían pasar de disputar los playoffs 2017 a ser carne del lottery en 2018. O lo que es lo mismo, que inicien las siguientes vacaciones el 11 de abril de 2018.

Conferencia Oeste

Empezamos fijándonos en un Oeste que promete ser más salvaje que nunca. Los distintos movimientos realizados este verano no han hecho otra cosa que desnivelar aún más la balanza de estrellas residentes en ambas conferencias. Los Timberwolves, por fin, tienen motivos para volver a sonreír con la llegada de Jimmy Butler. Minnesota parece un equipo fijo de playofs, como también unos Clippers que lograron salvar bien (y sorprendentemente) el papelón que supuso el adiós de Chris Paul. Los Warriors, a años luz del resto, junto a los Spurs y los reforzados Rockets y Thunder parecen también serios candidatos a prolongar su ejercicio unas semanas más. Con estas seis franquicias, quedarían dos plazas más para los que no faltan aspirantes: Denver, New Orleans, Portland, Utah... Precisamente, la salida de Gordon Hayward (prácticamente la única estrella que ha decidido emprender el camino inverso este estío) puede hacer que los Jazz den un paso atrás que, en el caso de los Grizzlies, se da por descontado. Ricky Rubio y Marc Gasol lo van a tener crudo para disputar la postemporada.

Utah Jazz

Los Jazz ganaron 51 partidos en la 2016-17 y rompieron una sequía de cuatro años sin pisar los playoffs y de siete sin superar la primera ronda. Un equipo joven, académico, físico y muy bien entrenado por Quin Snyder que ahora tendrá que lidiar con el trauma de haber perdido a su líder: Gordon Hayward optó por reencontrarse con Brad Stevens en Boston. Una marcha que puede condicionar la temporada de los de Salt Lake City. Sobre todo en el ataque. Casi con toda seguridad Utah lucirá una de las mejores defensas del campeonato, pero la falta de ese anotador que tome la responsabilidad en los momentos difíciles puede acabar pasándoles factura, especialmente en un Oeste hipercompetitivo. Su presencia en los playoffs está en el aire, aunque tampoco es seguro que vayan a quedarse fuera de ellos. Para ello jugadores como Rudy Gobert, Ricky Rubio —todavía en busca de sus primeros playoffs— y Rodney Hood se antojan fundamentales. Con ellos como pilares, Joe Johnson (no se puede pasar por alto su experiencia), Derrick Favors (quien necesita dejar atrás sus problemas físicos), Joe Ingles (llega el momento de justificar su contrato) o Ekpe Udoh (de regreso en la Liga tras triunfar en Europa) están obligados a dar un paso al frente y aportar en todo momento. Si todos rinden a su nivel, el nivel defensivo de los Jazz hace sudar sangre a los rivales en cada ataque y Snyder continúa mostrándose como uno de los mejores técnicos los Jazz deberían estar en la pelea por hacerse con uno de los últimos billetes de su Conferencia. Luego puede salir cara… o cruz.

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Memphis Grizzlies

Salvo milagro, la racha de siete campañas consecutivas viajando a la postemporada de los osos concluirá el próximo mes de abril. Marc Gasol y Mike Conley continúan al frente (esa es casi la única buena noticia del verano) de un roster muy debilitado al que se han sumado jugadores como Ben McLemore o Tyreke Evans. Medianías en una Conferencia que no va a permitir un solo respiro. Además, el adiós de Zach Randolph (eso sí, ya en el declive de su carrera) supone el punto y final a una era en Memphis. El Grit-n-grind ya no será la seña de identidad de un equipo que sueña con el renacer de un Chandler Parsons que el curso pasado fue una sombra del jugador que intuimos en Dallas. El propio Marc ya ha avisado que quizá haya llegado el momento de “replantearse las cosas”. Su presencia y la de su amigo Conley garantizan evitar el naufragio de la nave, pero no el dirigirla a buen puerto. Los playoffs se ven como una utopía para una franquicia que vuelve a darse de bruces con la realidad que supone ser uno de esos mercados pequeños en la NBA.

Conferencia Este

Si el Oeste se ha reforzado como nunca significa que la otra Conferencia se ha debilitado aún más. Y eso sin contar con las mudanzas que podrían acabar realizando los ya mencionado Irving y Anthony. Más allá de suposiciones, el panorama del Este nos hace dar por descontada la presencia en playoffs de los Cavaliers (con o sin Kyrie, pero con LeBron sí o sí este año), Celtics, Wizards y Raptors. Salvo que las lesiones se ceben con ellos, los Bucks de Antetokounmpo (¿alguien sabe dónde tiene el techo el griego?) deberían meterse sin demasiados problemas. El mismo condicionante encontramos en los reforzados Sixers. El mayor peligro del Proceso son los problemas físicos. A esta lista de seis equipos, creo (tirando de intuición personal) que se sumarán los Heat de Spoelstra. De esta manera, quedaría una única plaza para llegar hasta ocho. Charlotte o Detroit están llamados a luchar por ella hasta el final. Cuesta imaginar en esta batalla a dos clásicos de la postemporada en el Este en los últimos tiempos. Los proyectos de los Hawks y Pacers llegaron a su final. Se avecina una reconstrucción lenta y desde el principio. El mismo camino emprendido por unos Bulls para los que repetir el octavo puesto de la 2016-17 es sinónimo de imposible

Atlanta Hawks

Descontando los Spurs, los Hawks son el equipo con la mayor racha en activo de temporadas en playoffs: diez. Y no tiene pinta de que pasen a ser once. Ya no queda ningún integrante del equipo titular que tanto enamoró en la 2014-15 y llegó a la final de Conferencia. Mike Budenholzer, Kent Bazemore y Dennis Schröder son los últimos retazos de aquel equipo que llegó a las 60 victorias. Precisamente, este trío se presenta como el gran activo de los halcones. Budenholzer sigue siendo un excelente entrenador, pero lo que ahora toco pedirle no es un milagro, sino que dirija y lleve a buen puerto esta extraña reconstrucción que han emprendido en Atlanta. La misma tarea, pero desde el parqué, que deberá acometer el dúo restante. A Bazemore hay que exigirle que alcance el siguiente nivel, mientras que el atlético base alemán aún debe consolidarse como el base de futuro de esta histórica franquicia. El experimento de hacer regresar a casa a Dwight Howard tampoco salió bien. Y Paul Millsap, el último de los cuatro all stars que llegaron a acumular en Georgia, dio la espantada rumbo a Denver hace unas semanas. Hay caras nuevas como Marco Belinelli, Dewayne Dedmon o Miles Plumlee. Refuerzos insuficientes para convertirse en un legítimo aspirante a los playoffs. Incluso en el Este.

Indiana Pacers

Los Hawks han sido uno de tantos equipos devorados por la tiranía de LeBron James. Antes que ellos lo fueron los Pacers, el equipo que más cerca ha estado de discutir el reinado del de Akron. Aquel proyecto pasó a mejor vida hace ya un tiempo, pero la presencia de Paul George mantenía vivo el espíritu del equipo que en 2013 y 2014 alcanzó la final del Este. Su adiós obligado este verano (otro menester es valorar si podrían haber logrado algo más a cambio) ha entregado el futuro de la franquicia de Indianápolis en manos de Myles Turner. En torno a él, se ha abierto un camino a largo plazo de regreso a la élite del que jugadores como Victor Oladipo, con un largo (y caro) contrato, o Domantas Sabonis están llamados a formar parte. Pero la presencia de algunos veteranos (caso de Al Jefferson) y buenos jugadores de complemento (Young, Bogdanovic, Joseph, Collison o el mismo Lance Stephenson) no camufla las carencias anotadoras de un grupo que adolece de un anotador, un líder que aporte sentido a un equipo llamado a realizar movimientos antes del cierre de mercado para seguir planificando su futuro. No es descabellado decir que estos Pacers podrían pelear por meterse en playoffs, pero más realista es imaginarles tankeando los últimos meses pensando ya en el draft 2018.