La alegría de vivir

Contra el Sevilla, el Barcelona proporcionó unos versos nuevos a la eterna canción de Ray Heredia: la alegría de vivir.

El infierno

De tu gloria

Ha pasado por mí

Ahora siento y pienso adentro

Alegría de vivir

Si bien él la dedicó a las mujeres, ayer el Barça pudo perfectamente dedicárselo al fútbol. Después de leer el informe policial una vez la jueza levantara el sumario y se comprobase que, supuestamente, lo que hicieron algunos personajes de la antigua junta directiva fue execrable, ayer el fútbol volvió a ganar a todo, recordándonos La Alegría de Vivir.

Suele ser injusto, por eso lo amamos. Un deporte justo es aburrido. Bendita paradoja, pero es así. Si el ser humano no estuviera rodeado de conflictos, ¿qué vida sería esta?

Ayer el Barcelona nos hizo cantar La Alegría de Vivir. Por las vicisitudes que estamos pasando, porque la eliminatoria debió acabar 8-3, por justicia divina y por la elegía al fútbol sin contemplaciones.

¡Qué desquite! ¡Que sagacidad!

Mientras Lopetegui, entrenador ramplón que nunca entendió la eliminatoria ni el juego táctico del Barça, salió a rueda de prensa y se quejó de dos actuaciones arbitrales, podría haber tenido algo más de elegancia y simplemente decir: “nos han dado un baño, no hemos sabido ni hemos podido, enhorabuena”, se aferraba de un rebote en una mano de Lenglet.

Lo mismo que dijo Koeman cuando el PSG hace quince días dio un baño al Barça. No pasa nada. Es deporte, nos hermana.

Dembélé si quisiera llevaría siendo Balón de Oro desde hace tres años, pero no le da gana. Ayer con un poco de su talento, consiguió que la defensa del Sevilla se aterrorizara.

Y Pedri el Grande o Pique el Káiser demuestran que si no son campeones es porque no quieren.

Es improbable que se le remonte al PSG, pero ¿jugamos a futbol?