La derrota triste

Gil Manzano ha sido, como siempre, un árbitro pésimo que ha permitido las salvajadas de siempre del Atleti.

Pero esa no ha sido la única razón, ni la más importante del porqué de la derrota del Barça, sino que lo que ha pasado es que no hay hambre.

Cuando sales a jugar sin hambre, el contrario te gana. Y te derrota de manera triste, ya que no te gana con maestría y gallardía. Pierdes con subterfugios y con desolación.

No ha habido una táctica correcta en el terreno de juego, Messi ha querido jugar y su cuerpo no estaba preparado aunque la mente le imploraba que saliera, físicamente estaban para el arrastre y los cambios han sido terroríficos.

¿Cómo puede sacar a Trincao si se veía que rompería el flujo del partido como así se ha visto? ¿En qué piensa el holandés errante?

Lo más importante ha sido la desfachatez de De Jong y notar que sube sin remilgos, los goles del francés sempiternamente criticado en estas líneas que hoy sí ha jugado de manera notable y que Pjanic no está y cada día se le espera menos.

El problema del Barça no es que no le duela no celebrar los títulos que pierde, sino no rasgarse las vestiduras por no ganar.