Solo faltabas tú

Ya era hora que ayer el futbol volviera, solo nos faltabas tú, querido lector/a, en el campo, pero pronto volveremos.

Fue el “típico partido copero” que decía el mito Domènec Balmanya, jugador del Barça en los años treinta y entrenador de más de quince clubes.

Un toma y daca constante. Yo, cada vez que veía a Dembélé arrancar y correr me cansaba y sufría para que no se rompiera. De hecho, cuando no se levantó en el área hacia el final, temblamos todos, pero siguió impertérrito. Con esa mirada medio desenfocada y sin alma con la que trabaja y drible como un pato descordinado y magistral.

Todo lo frío y simple que se manifiesta el francés lo compensa con coraje y determinación. Es el único que encara y quiere irse por la banda, como ese lobo Carrasco de mediados de los ochenta.

La falta de nueve porque no, no hay nueve, la rellenó Ronald con la llegada de interiores. Griezmann jugó a lo que sabe, mal, pero a lo que sabe, y fue el del centro, un centro lamentable, a De Jong quien tuvo que contornear su cuerpo para meter el gol.

La estética fue grotesca, sin embargo de eso se trata, de que los interiores se sumen al ataque cuando no está Messi y también cuando está, porque si llegan cuatro o cinco con posibilidades de gol, mucho mejor.

Y por último, echemos un capote y una alabanza al sprinter del año: Araujo, quien, queriendo, está siendo cada día mejor considerado. Es una mezcla de Piqué, Casemiro y Valverde del Madrid. Nueva pasta para nuevos tiempos.

El domingo, ojalá sea contra el Madrid que para los tiempos que corren, que podamos irnos a realismos mágicos siempre tenemos ganas y sino que se lo digan a Riqui que no se cansa jamás y que pide el último penalty porque el chaval es un líder nato.

Hacía 22 años que el Barça no llegaba a una tanda de penalties, qué viejos estamos.