El mal de verdad

Estados Unidos

Que Piqué se haya lesionado es muy malo, pero no es el mal de verdad.

Que el Atlético saque nueve puntos al Barça no es un drama porque todos sabemos, como así han demostrado que flaquearán a media temporada.

Que Messi haya jugado uno de sus peores partidos, que quiera hacer regates entre cuatro creyendo que es diez años más joven y no recuerde meter goles de falta, también es malo, muy malo, pero lo podemos entender, sabiendo que en cuarenta días es muy probable que fiche por el City, ya que será un agente libre.

Que Ter Stegen nos haya recordado sus primeros días en el Barça, por detrás de Bravo, y se haya comido el gol colchonero, también está mal, pero qué le vamos a decir, con la de goles que ha salvado.

Que el Cholo haya ganado al Barça después de diez años, no está mal, es estadística.

Lo que sí está mal y fatal. Lo que le vuelve loco al aficionado del Barça es que el club no juegue a nada. Que se haya convertido en el AC Milan de los últimos diez años. Que no se triangule ni haya bandas. Que no se hagan los cambios antes y, ya que estamos, que vean el banquillo y se depriman.

No hay dinero, no ha habido gestión deportiva y ¿ya está? Así de fácil se fue la Junta Directiva. Sin problemas y sin pesadillas. Sin responsabilidades. Sin vergüenza.

Se está tan mal y con tanta carencia de ídolos que se está vendiendo que Xavi, quien nunca ha entrenado a nadie con media solera, será el salvador junto con tres críos de 17 años: Ansu, Pedri y Trincao.

Todo va a salir bien.