Una noche más para olvidar

Estados Unidos

Que Arturo Vidal sea el que tiene que poner orden y estrategia habla como cuando Van Basten y Gullit fueron olvidados por Gattuso. Y así sigue el AC Milan.

Poca anchura y sin extremos, seguimos sin jugar a nada y aun así es el campeón de invierno con tres puntos menos que el año pasado.

De Jong no está concentrado en nada, Rakitic navega en la sombra, Busi siempre es Busi, el francés desaparecido como casi siempre, Messi sin estar presente menos en dos jugadas magistrales y Suárez dentro del área es un matador, fuera no tiene fuego.

Una frase justa y merecida para Jordi Alba que está estupendo.

Valladolid y Getafe han recibido menos goles que el Barça. Eso es muy malo porque demuestra que no salen concentrados. Ganan por calidad, no por estrategia ni fluidez. Ganan por inercia.

Las salidas que le quedan al Barça son Mestalla, Betis y Madrid el uno de marzo. A lo mejor en siete jornadas se decide la Liga y entre tanto habrá partidos de la Champions. Llegan los buenos.

Estamos en esos momentos de la vida que hay oscuridad. No se ve la luz. Y mientras los números y la clasificación sigan escondiendo la verdad del juego, seguirán yendo hacia adelante.

Es que el Barça ha empatado contra el colista de la Liga. Y no pasa nada. Es tremendo.

¿Sabéis hasta cuándo durará esto? Acabará el día que pase otra Roma u otro Liverpool. Y no pasará nada tampoco.

El Barça necesita una revolución y no una evolución.