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Los Cowboys ni merecen ni van a estar en Playoffs

En el juego más importante de la campaña se olvidaron de Ezekiel Elliott y perdieron ante los suplentes de Philadelphia.

Estados Unidos
Malcolm Jenkins contra Cowboys
Patrick Smith AFP

Pases fallados, balones dejados caer de las manos, un pobre plan de juego e inexplicables sustituciones. Así puede resumirse la derrota de los Dallas Cowboys en Philadelphia, que virtualmente deja eliminado a uno de los equipos más talentosos que ha construido Jerry Jones.

“No lo hicimos”, dijo el quarterback Dak Prescott. “Somos un equipo e individuos demasiado talentosos para no hacer las jugadas, comenzando por mí mismo. Es decepcionante. Es frustrante. Pero todos asumimos la responsabilidad. Empiezo conmigo”.

Prescott falló al menos un pase que pudo haber terminado en puntos para Dallas, cuando voló a Tavon Austin, a cuatro minutos del final del juego y ocho puntos abajo en el marcador.

Pero sus receptores le dejaron caer seis pases. ¡Seis! Y eso incluye a Amari Cooper y Jason Witten, sus dos hombres más confiables.

Prescott llegó al juego con una lesión en el hombro, pero aseguró que eso no le afectó en absoluto en su actuación del domingo.

“Fallé algunos pases”, reconoció. “No puedo decir que tuve dolor o que lo sentí en el hombro. Pudo ser la falta de repeticiones esta semana, quién sabe. Definitivamente no fue mi hombro ni nada de lo que sentía”.

En el juego más importante los Cowboys se olvidaron de su jugador más importante: Ezekiel Elliott únicamente corrió en 13 ocasiones para 47 yardas. De hecho, Dallas terminó con 54 yardas por tierra, el tercer juego de la campaña con menos de 55 yardas terrestres y el sexto con menos de 100. Su récord en esos partidos es de 2-4.

Y eso fue una semana después de generar 263 yardas por tierra contra los Rams.

Es la primera derrota de Dallas ante Philadelphia con Ezekiel Elliott en el campo (5-1).

Así, Prescott fue forzado a lanzar el balón en 44 ocasiones; completó 56.8 por ciento de sus envíos, ninguno de ellos en las diagonales.

Al final del juego, en cuarto down y ocho yardas para mantener la campaña con vida, inexplicablemente los Cowboys dejaron en la banca a Cooper, su mejor receptor.

“Los coaches me sacaron”, dijo Cooper. “Corrí una ruta profunda y me sacaron”.

En cuarto down, Prescott buscó a Michael Gallup, pero el pase fue desviado por Sidney Jones y el juego estaba sentenciado.

Es un equipo con talento (mucho más que Philadelphia), pero con poco sentido de urgencia, que no ejecuta a su máximo potencial y, definitivamente, muy mal entrenado.

Esos son los Cowboys, que ahora dependen de los Giants para colarse a los Playoffs. Ellos solo tienen que derrotar en casa a Washington, uno de los peores equipos de la liga, pero necesitan que Eagles pierda en New York para poder ser campeones de la horrenda División Este de la NFC.

“Muchas veces este año no jugamos tan bien como debimos haber jugado, pero teníamos en mente venir aquí y que pasaran cosas buenas. Es decepcionante para todos nosotros y sabemos que también lo es para los aficionados”, dijo Jones al final del juego en el Lincoln Financial Field.

Sus Cowboys ahora están 1-6 en juegos decididos por un touchdown o menos esta campaña. Sólo los Bengals son peores, con marca de 0-8.

Jerry tiene que pensar muy bien los siguientes pasos que va a dar con su franquicia.

Lo primero, y obvio, es despedir a Jason Garrett, quien esta campaña demostró ser uno de los peores coaches en la NFL.

Luego está el contrato de Prescott, quien según reportes quiere ganar 40 millones de dólares al año.

Otras versiones aseguran que los Cowboys le pondrán la etiqueta de jugador franquicia, lo cual significa que ganará algo así como 33 millones de dólares en 2020, es decir el promedio de los sueldos de los cinco quarterbacks mejor pagados en la liga.

El decepcionante Amari Cooper también verá su contrato vencido.

Lo que este equipo necesita es disciplina. Y el coach que Jerry contrate debe tener libertad para trabajar. Porque si lo que quiere es otra marioneta que pueda controlar a su antojo, entonces está claro que lo que menos le importa es ganar.

Ayer Dallas perdió contra un equipo que tiene 10 jugadores en la reserva de lesionados. Los receptores de Carson Wentz fueron los desconocidos J.J. Arcega-Whiteside y Greg Ward; sus corredores, el novato Miles Sanders y Boston Scott, y Dallas Goedert, uno de sus tight ends, tuvo el mejor juego de su carrera, con nueve recepciones, 91 yardas y un touchdown.

De nada sirve el talento en la NFL ni la estrella en el casco si no llegas a los partidos con un buen plan de juego, un equipo bien entrenado y bien concentrado.

Los Cowboys no merecen ni van a estar en Playoffs.

Y a su próximo coach sólo resta desearle buena suerte.