La Masia al poder

Estados Unidos

Carles y Ansu han ganado en San Siro. Así sin más. Y los dos “niños” han echado al Inter de la Champions League. Un Inter que dio un baño al Barça hace unas semanas, hoy parecía una marioneta. La Masía da sus frutos. La Fábrica del Madrid todavía se le espera.

Desde que el Inter, con Mou, eliminó en el 2010 al Barça en uno de los partidos más injustos que se recuerdan y que posteriormente daría pie a la victoria en Madrid de la Champions, el equipo neroazurro se convirtió en uno de los enemigos AD ETERNUM del FC Barcelona. Y mira que el Milan AC les metió cuatro en Atenas en el 94.

No se puede fichar a Mourinho y después vivir como si no hubieras hecho nada. No. En la vida tenemos que ser consecuentes con nuestros actos. Sino mira al United que lleva divagando y creptando por el fuego intempestuoso del averno desde hace más de cinco años.

Hoy el Barça ha vuelto a dominar un partido. Un Barça serio. Y esa seriedad se llama Croacia. Se llama Rakitic. ¿Quién le ha dicho a Valverde que tenía que quitar y defenestrar al croata y poner a Arthur que no aguanta noventa minutos, o a Vidal incluso?.

¿Es tan difícil de ver que hay dos jugadores que juegan de memoria y que dan esa estabilidad que el equipo necesita? Busi (leyenda) y el croata.

Es de cajón. Desde que ha vuelto Ivan, el Barça ha encontrado su estabilidad perdida, ya no es volátil, ahora saben a lo que juegan porque el fútbol de hoy en día es de centrocampistas y goleadores.

Ni que decir tiene que Lautaro es un crack de esos mundiales que sería genial que lo comprase el Barça lo antes posible ya que algún día, digo yo, el Madrid dejará de hacer el ridículo comprando a los Jovic, Marianos etc y acertará. Después de tres cientos millones de euros, pero acertará y este las mete. Solo recordarte que al Inter les han anulado tres goles ilegales, pero tres.

Y ahora a esperar al sorteo del lunes y esperar con ansias que empiece la Champions de verdad, la de los nervios, la de los goles, la de Roma y Liverpool, la de demostrar que no hay fantasmas y que se puede ganar la Champions otra vez, o al menos, no hacer el ridículo.