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Miami Dolphins

Los Dolphins no planean recurrir a Josh Rosen por el momento

A pesar de acumular un vergonzoso total de 10 puntos después de apenas dos partidos, Ryan Fitzpatrick permanece como titular de los Dolphins.

Ryan Fitzpatrick con los Dolphins
Mark Brown AFP

Después de apenas dos partidos, 10 puntos a favor y 102 unidades en contra, no existe manera de maquillar, disimular o ignorar la realidad de los Miami Dolphins: Son, sin lugar a dudas, el peor equipo de la liga y, una vez que todo esté dicho, podrían terminar el año como uno de los peores de la historia.

Esa es la buena noticia.

La mala es que la situación podría empeorar ─aunque parezca imposible─ antes de mejorar. El poco talento que queda en el sur de Florida, entiéndase el defenisve back Minkah Fitzpatrick, el cornerback Xavien Howard y el running back Kenyan Drake podrían estar disponibles al mejor postor antes de la fecha límite de canjes.

Lo único que no cambiará en el futuro cercano en la presencia del veterano Ryan Fitzpatrick como quarterback titular.

En circunstancias normales, sería difícil justificar la titularidad de un quarterback que ha completado 25 de 50 pases para 274 yardas con un touchdown y cuatro intercepciones que comanda a un equipo que viene de ser blanqueado y tiene 10 puntos en total.

Pero actualmente no se viven circunstancias normales en Miami. ¿Qué sucedería si el equipo opta por la cordura y envía a un jugador de 36 años a la banca y su reemplazo Josh Rosen comienza a ganar?

Es poco probable, considerando los antecedentes de Rosen y el nivel de talento que lo rodea. Sin embargo, la posibilidad existe, y tendría resultados catastróficos para los planes a largo plazo de la organización.

En otras palabras, los Dolphins no pueden darse el lujo de ganar. No ahora, no el próximo año.

Necesitan selecciones de draft altas, muy altas, que puedan darle la oportunidad de encontrar al quarterback franquicia en los próximos dos años, y libros vacíos para poder adquirir a los jugadores indicados en el momento preciso. En otras palabras, leer el libreto que escribieron los Browns o los Jets en los últimos dos años.

Hay que perder para ganar. Esa parte es entendible.

Pero también hay que salvar un poco la dignidad y al menos pretender que hay un esfuerzo dentro de la organización. Los Dolphins ni siquiera lo intentan. A la paliza de 59-10 de la semana 1, le siguió la humillación de 43-0 del domingo. Ambos juegos en casa. Y si bien fueron ante equipos que la campaña anterior estuvieron en playoffs _ Ravens y Patriots _ lo mostrado hasta ahora indica que hay muy pocos equipos en la liga con los que Miami puede competir y ciertamente no serán sus próximos dos rivales, Cowboys y Chargers.

Los Dolphins iniciaron la campaña con la intención de perder los juegos suficientes que le garanticen la primera selección global del próximo Draft y, al menos eso, lo están haciendo a la perfección.