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Lo bueno, lo malo y lo feo de la semana 1 de la NFL

La temporada 100 en la historia de la liga comienza con gratas sorpresas, amargas decepciones y muy malas noticias para algunos.

Lamar Jackson con Ravens frente a Dolphins
Michael Reaves AFP

Lamar Jackson no es más que un corredor que se coloca detrás del centro. Esa era la creencia popular que gobernó a la NFL durante la segunda mitad de la temporada anterior, cuando el egresado de Louisville se apoderó de la titularidad de los Ravens y los llevó a playoffs apegándose a esa etiqueta.

El domingo se desprendió de tajo la etiqueta y, con la misma fuerza, les quitó la venda de los ojos a los detractores. Y solo necesitó de una mitad.

Jackson, el tipo que supuestamente no podía pasar, termino con 324 yardas ─por mucho la mayor cantidad de su carrera─ y cinco pases de touchdown en un solo partido, tan solo uno menos que los seis que sumó en sus siete titularidades de la campaña anterior. Claro, enfrente estaban unos Miami Dolphins que ofrecieron nula resistencia y que, después de la humillación, dieron pie a reportes de que varios jugadores pedían su salida del equipo.

La realidad es que Jackson los hizo ver como si nunca hubieran sido parte de él, para empezar. Jackson tuvo espirales de touchdown de 47, 83, 33, 5 y 1 yarda, los dos primeros al novato Marquise Brown, para dominar con precisión quirúrgica a unos Dolphins que se vieron como claros favoritos a quedarse con la primera selección en el próximo draft.

Ahora la pregunta no es si Lamar Jackson puede o no pasar el balón, es si puede hacerlo contra un auténtico equipo de la NFL, porque los Dolphins, claramente, no lo son.

Lo malo

Lo más fácil sería insertar los cuatro párrafos anteriores de los Dolphins aquí y nadie diría nada. La actuación del jueves de Mitch Trubisky tampoco sería descabellada. Pero lo más conveniente es hablar de ilusiones rotas y promesas incumplidas, o sea, los Browns.

La NFL tenía grandes expectativas para los Browns esta temporada después de enormes señales de progreso el año pasado y la llegada de Odell Beckham. Los aficionados de Cleveland saben bien que el optimismo se maneja con cautela en una ciudad que no está acostumbrada a los éxitos deportivos.

Tal vez por eso sus aficionados hayan sido los menos sorprendidos de ver el domingo a los Browns de siempre durante la masacre a manos de unos Titans que, en contraparte, llegaron a la campaña 2019 sin absolutamente nada que esperar.

Baker Mayfield lanzó tres intercepciones ─incluyendo una devuelta a anotación─ y fue capturado en cinco ocasiones, Beckham Jr. y Jarvis Landry se combinaron para 11 recepciones y 138 yardas, la defensiva comandada por Myles Garrett y Sheldon Richardson admitió 339 yardas totales y los Titans aplastaron 43-13 a Cleveland.

Los equipos buenos se elevan al nivel de su competencia. Los malos, se rebajan al nivel de la suya. Y si los Browns han de cumplir sus expectativas, no se pueden dar el lujo de repetir actuaciones como las del domingo.

Lo feo

Es malo que una defensiva que se jacta de ser de las mejores de la liga, reciba 40 puntos en su primer juego de la temporada. Es peor que ese equipo, Jacksonville, haya firmado al mejor quarterback disponible en la agencia libre a un contrato por 88 millones de dólares y cuatro años.

Pero es francamente feo que la apuesta de Jacksonville para volver a la postemporada haya durado un total de dos series ofensivas.

El quarterback Nick Foles, de cuyo brazo dependían buena parte de las expectativas de Jacksonville dentro de una ultra competitiva división Sur de la AFC, sufrió una fractura en la clavícula izquierda en el primer cuarto de la derrota del domingo 40-26 ante los Kansas City Chiefs. La lesión mantendrá fuera de acción a Foles hasta por lo menos la semana 11.

Con una defensiva que fue arrollada por el actual MVP de la NFL, Patrick Mahomes, y un quarterback novato en Gardner Minshew para defender el fuerte, los Jaguars tienen una tarea titánica en intentar mantener el barco a flote hasta el regreso de Foles. De hecho, la palabra precisa no es “titánica” sino “imposible”.