Dallas Cowboys

Cowboys no tiene prisa en extender contrato de Zeke

El estelar running back no tiene prioridad en Dallas en lo que se refiere a renovar un acuerdo sobre su extensión de contrato.

Zeke puede esperar sentado por su cheque

La NFL se ha convertido paulatinamente en el circo aéreo que conocemos hoy en día y los Dallas Cowboys están muy conscientes de ello. Por lo mismo el running back Ezekiel Elliott no aparece entre su lista de urgentes en cuanto a firmar un nuevo contrato.

El dueño Jerry Jones y compañía han dejado en claro que las prioridades contractuales para este año inician con el quarterback Dak Prescott y terminan con el wide receiver Amari Cooper. ¿Y Zeke Elliott y sus 1,350 yardas por tierra al año?

“Sin duda tenemos un par de años con Zeke para resolver eso”, dijo el gerente general de facto, Stephen Jones en meses pasados.

Un par de años significa que Dallas podría esperar a que expire el contrato de novato del estelar running back y quizá una temporada más bajo la etiqueta de jugador franquicia. En el mejor de los casos. En el peor de los escenarios, Elliott podría sufrir el mismo destino de su antecesor DeMarco Murray y terminar enfundado en otro uniforme sin importar qué tan alto sea su rendimiento.

La realidad es que Dallas necesita comprar todo el tiempo posible para saber qué tanto puede depender de “Zeke” en el futuro a corto y mediano plazo.

UN HISTORIAL CON DUDOSOS ANTECEDENTES

Con una suspensión de seis juegos por violencia doméstica en su historial y un incidente de agresión a un guardia de seguridad en Las Vegas hace unos meses por el cual no fue sancionado, Dallas debe averiguar si la cabeza de Elliott puede brindar los mismos resultados que sus piernas.

En segundo lugar está la situación del manejo del equipo, con la seguridad laboral de Jason Garrett permanentemente en el alambre, un nuevo coach podría optar por convertir a los Cowboys en un equipo plenamente aéreo que se ajuste de mejor manera a la actualidad de la NFL y convertir a Zeke en un producto desechable.

Y en tercer lugar está la cuestión del precio. Con los inminentes nuevos contratos a Prescott y Cooper, Dallas tendría poco espacio en la nómina para maniobrar y tendrá que tomar decisiones sobre qué tanto del mismo quiere destinar a tres jugadores. Después de que Todd Gurley y Le’Veon Bell restablecieron el mercado en la posición, los Cowboys tendrían que pagar un alto precio por un jugador que, si bien ha rendido lo esperado siempre que está en el campo, su rendimiento fuera del mismo ha dejado mucho que desear.

Por el momento, Zeke ha interpretado bien el papel de “jugador de equipo”, pero un año espectacular o un cambio radical hacia una postura exigente podrían obligar a los Cowboys a acelerar la toma de decisiones, algo en lo que los Jones no siempre han acertado.