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New England Patriots

Cinco jugadas que hicieron la dinastía de los Patriots

El dominio de la era Brady-Belichick ha sido prolongado, pero rara vez ha sido contundente en playoffs.

El dominio de la era Brady-Belichick ha sido prolongado, pero rara vez ha sido contundente en playoffs.
Getty Images

Los New England Patriots han sido la mayor dinastía en la era del Super Bowl, de eso no hay ninguna duda. Sin embargo, pese a 18 años de mantenerse en la cima de la NFL, el equipo de Tom Brady y Bill Belichick rara vez fue dominante a la hora de ganar o morir.

De las 30 victorias que Brady tiene en la postemporada, 14 de ellas se decidieron por siete puntos o menos ─incluyendo cinco de los seis campeonatos─ lo que significa que fueron una o dos jugadas las que definieron el desenlace del partido. Una o dos jugadas que habrían alterado por completo el panorama de la NFL en las últimas dos décadas.

Sé lo que están pensando. Ahí viene un “hater” que le tiene envidia al éxito de los Patriots. Tal vez estén en lo cierto, tal vez no. La realidad es que no hay mucho que hacer en esta época y no pueden admitir que es divertido pensar de vez en cuando: “¿Qué hubiera pasado?”

Así que aquí les dejo cinco jugadas que le hubieran dado al traste a la dinastía de los Patriots. Tan solo cinco jugadas que, con un desenlace distinto, habrían convertido a New England en campeón de un solo Super Bowl y colocado a Brady más en la categoría de John Elway y Jim Kelly y menos en la de Joe Montana.

Vamos a la dimensión alterna.

“Tuck rule game”

La fecha es 19 de enero de 2002 y el escenario es Foxboro. Un joven Tom Brady inicia su primer partido en playoffs en casa ante un potente equipo de los Oakland Raiders que llega al último cuarto con ventaja de 13-3.

Brady reduce el margen con un acarreo de seis yardas a las diagonales a 7:52 del final bajo una intensa nevada en Foxboro. La defensiva de los Pats detiene en dos ocasiones a Rich Gannon y compañía y New England se coloca en posición de empatar el juego.

Primero y diez en la yarda 42 y 1:50 en el reloj, Charles Woodson dispara desde la esquina, captura a Brady y provoca un balón suelto que recupera Greg Biekert. Sin tiempos fuera, es una sentencia de muerte para New England.

Solo se requería que los árbitros marcaran lo que el resto del mundo vio y el inicio de la dinastía tendría que esperar.

Super Bowl XXXVIII

Tras la amarga eliminación del año pasado en la ronda de comodines, los Patriots finalmente llegan al Super Bowl, en donde se enfrentan a la potente defensiva de los Carolina Panthers.

Jake Delhomme lanza su tercer pase de touchdown, una espiral de 12 yardas a Ricky Proehl a 1:08 del final, para empatar el encuentro a 29, en un Super Bowl que lo ha tenido de todo. Ahora, lo único que el pateador John Kasay tiene que hacer es encajar el balón en la zona de anotación para, prácticamente forzar el tiempo extra.

En la vida real, Kasay manda su kickoff a un costado y le da a los Patriots el balón en su yarda 40, desde donde Brady comanda una furiosa ofensiva de 37 yardas para que Vinatieri defina el encuentro.

En un mundo alterno, Kasay hace lo que se supone debe hacer, con 1:08 y 60 yardas por avanzar, se convierte en el primer Super Bowl en irse a tiempo extra y, considerando que los Panthers lograron touchdowns en sus últimas tres posesiones, no existe certeza de que Brady se colgara su primer anillo.

“Beast Mode”

Seré breve. Marshawn Lynch corre en primero y gol desde la yarda uno a 26 segundos del final. Los Seahawks ganan y los Patriots se quedan con un solo título y llegan a cuatro Super Bowls perdidos.

28-3

El mayor regreso en la historia del Super Bowl le presentó a los Atlanta Falcons todo un mundo de posibilidades para sentenciar el encuentro y concretar una de las mayores sorpresas en la historia del juego por el campeonato.

Tal vez la más clara fue con 8:31 por jugar y el marcador 28-12. Matt Ryan es capturado por Dont’a Hightower en tercera oportunidad y una yarda por avanzar. Devonta Freeman promediaba 6.8 yardas por acarreo y solo necesitaban una más. Un primero y diez ahí hubiera sido letal.

En lugar de correr el balón, concretar un primero y diez y sacarle el último aliento a los Patriots, los Falcons decidieron ir al aire. Hightower, captura a Ryan, obliga a un balón suelto y cinco jugadas después New England anota y el partido es de una sola posesión.

¿Qué haces, Ford?

Damien Williams anotó con 2:03 en el reloj para que los Chiefs borraran una desventaja inicial de 14 puntos y se pusieran al frente 28-24 en la Final de la NFC. La presión está sobre un veterano Brady jugando fuera de casa.

Y llega el error. Charvarius Ward se adelanta a un pase dirigido a Rob Gronkowski a 1:01 del final y le devuelve la posesión a los Chiefs, que vuelven al Super Bowl después de medio siglo. Eso es lo que hubiera pasado si Dee Ford no se hubiera alineado unos centímetros adelante en esa jugada, que fue invalidada.

La realidad es que Patriots anotó, Chiefs forzó el tiempo extra y nunca más volvió a ver el balón.

En una dimensión alterna, Patrick Mahomes le arrebataba la estafeta generacional a Brady y los Chiefs iban al Super Bowl.

Obviamente, todo esto resulta hipotético y a menos que se aparezcan el Doc Emmett Brown y Marty McFly, todo esto jamás existió. Además, ¿cuál es la posibilidad real de que TODAS las jugadas salieran en contra de New England?

El hecho es que los Patriots son una dinastía por derecho propio. Le pese a quien le pese.