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NBA

¿Qué fue de Dennis Rodman?

'El Gusano', uno de los mejores reboteadores de la historia, dejó el baloncesto pero no la polémica: alcohol, sexo, Corea del Norte, Trump...
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Dennis Rodman, exjugador de los Chicago Bulls

'El Rey de los rebotes'. Ése era Dennis Rodman, la muralla de la turgente mansión que eran los Bulls de los 90; los de Jordan, Pippen y, por qué no, los de Rodman. 'El Gusano' aportaba el pico y la pala en la sala de arte; era el aparato de seguridad que desactiva a metralla las amenazas terroristas fuera de la sala para que el público disfrute de la ópera sin mayor preocupación. Jordan y Pippen dejaban el trabajo sucio en sus manos y Jackson le delegó la guardia de las puertas. Mucho debió batallar para convencerlo: soportar sus desvaríos, tolerar sus impertinencias y comprender su "improfesionalismo". Entendió y abrazó su rareza, dio por perdida la batalla por su control e impuso multas simbólicas para dar la apariencia de una autoridad entre la anarquía. "Era un enigma, de muy buen corazón, un muy buen tipo, aunque reacio a hablar en cualquier contexto conversacional", le describió.

Rodman nunca conocío a su padre de, quien se dice, procreó a 47 hijos aunque NBC redujo la cifra a 28 en 2012. Su dura infancia en el empobrecido suburbio de Oak Cliff en Dallas estuvo marcada por la ausencia de su padre y los abusos físicos de su madre, ampliamente documentados por un fabuloso reportaje de Sports Illustrated publicado en 2008. Su paso por la secundaria lo dejó sin oportunidad de participar en los equipos escolares: ni baloncesto y fútbol americano. Llegó a trabajar como intendente en el aeropuerto de la ciudad hasta que incursionó en Cooke County College, donde logró mantenerse en el equipo pese a su bajo desempeño académico. En 1983 se reclutó en Southern Oklahoma State University, donde atrajo a los visores de los Detroit Pistons. Tres años después, fue la 27° selección en la segunda ronda del draft. El baloncesto como vehículo de vida.

Rodman fue el corazón de los 'Bad Boys' de Detroit, liderado por Chuck Daly en el banquillo e Isiah Thomas sobre el parqué, un equipo bélico, casi callejero, que convertía la madera en cemento y los estadios en potreros. Los villanos predilectos, una jauría en defensa y una pandilla de matones en ofensiva. Los Bad Boys tiranizaron la NBA a base de dominación por intimidación, un esquema que se regía conforme a códigos de sicariato, con Thomas en los hilos de las triquiñuelas, Joe Dumars como la fachada de 'normalidad' y amistad, Bill Laimbeer como el sicario jefe y Rodman como el encargado de borrar la escena del crimen. Los Pistons destronaron el duopolio Magic-Bird y sirvieron de puente en la NBA para la era Jordan, también auxiliada por Rodman. Cinco finales de conferencia consecutivas, dos anillos de campeón, múltiples laceraciones a Jordan, a su físico y a su orgullo, inspiración para los sistemas defensivos que rigieron los 90. Un equipo de culto, de época, sostenido por los hombros de Rodman, como Atlas bajo el globo terráqueo. En 1992 y 1993 superó el promedio de 18 rebotes por partido, una cifra demencial que ni los mejores pívotes de la historia, ni Chamberlain ni Russell, pudieron bosquejar. Una marca que permanece y permanecerá.

En 1994, Rodman empacó y aterrizó en San Antonio donde compartió el encargo de la muralla con 'El Almirante' David Robinson. No obstante, dio rienda suelta a su excentricidad, se regodeó en ella ("si no les gusta, bésenme el culo", sentenció en una entrevista al periodista Mark Marvel) y no le importó en lo más mínimo disclocarse un hombro en un accidente automovilístico ni faltar a los entrenamientos porque se había fugado con Madonna. Profano, desenfadado. Siempre se sintió libre: "Solo tomé la oportunidad para ser yo mismo". Defenestrado por los Spurs, tomó rumbo a Chicago donde lo esperaba su némesis: los Bulls de Phil Jackson y Michael Jordan. 

'El Gusano' gobierna Chicago

Una noche, Rodman aparecía con un vestido de novia, confesaba su bisexualidad y que le gustaría casarse consigo mismo. A la siguiente, bajaba 14 tablas. El más grande de la historia y uno de los mejores defensores de los tiempos necesitaban una máquina 'quitanieve' para abrirse paso entre la gloria. Ése fue Dennis Rodman. Siempre adusto, siempre irreverente, el Rey de la pintura. No bajó sus prestaciones y, a pesar de sus ocurrencias y reiteradas indisciplinas, que lo habrían condenado en cualquier otro régimen distinto del de Jackson, filosofía zen, cumplió a cabalidad con su rol de polizonte; un guardia de cabello verde fosforecente. 15.5 rebotes por partido fue media con los colores de los Bulls, con los que se probó tres anillos de campeón. Dos años después de la gloria, cayó en desgracia. Lakers y Mavericks presenciaron su decadencia. Estiró su carrera, más en apariencia, como quien se resiste a aceptar que el tiempo ha terminado. Fuerza Regia, Orange County Crush, Tijuana Dragons y Brighton Bears dieron pista para su paso errante.

¿Qué fue de...?

Hoy en día, Rodman es una figura perpetua en los medios de comunicación, desde los tablaoides hasta la televisión basura. Después de su retiro, apareció en un combate de i-Generation Superstars of Wrestling y, en 2008, acompañó a Hulk Hogan en un evento especial. Siempre extrovertido, adorador de los reflectores y la rabia de sus críticos, no dudó en aceptar dos intervenciones en Celebrity Apprentice, el show con el que Donald Trump saltó a la fama mundial; de hecho, Rodman confesó su apoyo al hoy presidente para las elecciones de 2016. "Ha sido un gran amigo por varios años, no necesitamos a otro político, sino a un hombre de negocios como él", tuiteó en aquel entonces. Pero su papel más notable post-retiro lo ha ligado a su excentricidad más surrealista.

Se ha presentado como un embajador 'de facto' extraoficial de Estados Unidos en Corea del Norte, a raíz de un viaje que hizo para la revista Vice para apadrinar exhibiciones de baloncesto, un deporte del que era ávido aficionado Kim Jong-il, exlíder del hermético país, muerto en 2011. Rodman entabló amistad con el hijo del 'Querido Líder', Kim Jong-un, en el poder desde el fallecimiento de su progenitor y ha visitado Corea del Norte en, al menos, cinco ocasiones; siempre recibido con los mayores honores a pesar de su pasaporte. Ante la preocupación de organizaciones de Derechos Humanos, que acusaban a Rodman de hacer relaciones públicas a favor del régimen comunista, 'El Gusano' explicó someramente: "Mi único objetivo es abrir puertas entre EEUU y Corea". Su mayor logro fue organizar una serie de encuentros amistosos en 2014 entre un combinado de exestrellas NBA (Kenny Anderson, Cliff Robinson, etcétera) y un improvisado seleccionado norcoreano que él entrenó.

Sus problemas con el alcohol también han protagonizado sus años post-baloncesto. El pasado 13 de enero, fue arrestado con los cargos de conducir bajo el influjo. Al igual que en 2014, ingresó a una clínica de desintoxicación, de la que fue dado de alta un mes después. "Todos tenemos cosas a mejorar en nuestra vida y solo requiere voluntad y esfuerzo, pero merece la pena una vez se consigue", explicó el más grande reboteador de la historia de la NBA.