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¿QUÉ FUE DE...?

¿Qué fue de Steffi Graf, la mejor tenista de la historia?

La legendaria tenista alemana ha mantenido un perfil bajo desde su retiro. Casada con otro inmortal del deporte blanco, André Agassi, vive con su familia en Las Vegas.
Juegos Panamericanos Lima en vivo y directo: 10 de agosto

Steffi Graf, Wimbledon
DAVE CAULKIN AP

Steffi Graf fue, por mucho tiempo, el principal rostro del tenis femenino. Incluso, para muchos lo sigue siendo a pesar de la irrupción de las hermanas Williams en los últimos años. La reina. La más grande. Su majestad de Mannheim rehuye a la fama, a los retazos de su gloria.

A los tres años, su drive de derecha a una mano, su golpe firma, ya demolía al otro lado de la red. Con 15, erupcionó en los Juegos de Los Ángeles '84 aunque su medalla no computó oficialmente en tanto el tenis sólo fue exhibición. En Seúl, cuatro años después, reclamaría su sitio en la cima del Olimpo con éxito. Entre tanto, siempre tímida, su risa nerviosa, temblorina, su mirada calma y esquiva, sus raquetazos colosales. Antes del oro olímpico, ya había reportado tres Grand Slam: Roland Garros, Australia y Wimbledon. Y ese mismo año, en Flushing Meadows, facturó el Grand Slam completo: los cuatro grandes ya reposaban en su vitrina con tan solo 19 años de edad. Por lo demás, Navratilova, Seles, Novotna, Sánchez Vicario, Sabatini; todas sucumbieron ante su colosal repertorio (de cuando en cuando salían ariosas. Normal, la efectividad del 100% en el tenis no existe). La princesa que destrozaba a 'drives'.

Cuando anunció su retiro, en 1999, Graf poseía en sus vitrinas 22 Grand Slam, 107 títulos individuales, 900 victorias, y un sinfín de recuerdos y golpes de museo. La final de Ronald Garros de 1992, contra Mónica Seles, es historia selecta del deporte. El arrebatador tercer set (10-8, a favor de la serbia) merece una sala en el Louvre. No así el apuñalamiento a Sales, durante un partido, precisamente, contra Graf, en 1993, el (lamentable) punto culminante de una rivalidad que Günter Parche, fanático de la alemana, consideró asunto de vida o muerte. "Quería que Steffi recuperara el número 1 del ranking". Lo hizo, pero a Parche no le regresó la cordura.

En 2001, Steffi aceptó la propuesta de matrimonio de André Agassi, a quien le restaban seis años de carrera aún. La boda fue el contrario de un acto hollywoodezco. Acorde al bajo perfil de ambos, solo estuvieron presentes los padres de ambos y el juez que les desposó. Una sala sin adornos. Un anillo de fibra. Sin cámaras, sin autógrafos, sin histronismo. Steffi, la tímida Steffi. Desde entonces, su vida, radicada en las Vegas, ha seguido el mismo camino, el que ella ha deseado. Compagina la educación de sus hijos con labores en su fundación 'Children for Tomorrow', con sede en Hamburgo, centrada en asistir a niños traumatizados por la violencia de conflictos armados; mantiene proyectos en Kosovo y Vietnam. Por lo demás, la definición de "una vida normal". Sin aspavientos. Gimnasio, la despensa, llevar y traer a los niños de la escuela, las tareas, la cena, las exhibiciones de arte de la sobrina de André. El triunfo de la sobriedad. ¿Quién necesita tanta parafernalia? ¿De qué sirve la gloria, el empacho, los paparazzis y las portadas de revista? La felicidad, no lo dijo pero sí lo pregona Steffi Graf, es mucho más sencilla.