Jim Schwartz y la imponente defensa de los Eagles

Philadelphia Eagles

Jim Schwartz y la imponente defensa de los Eagles

Jim Schwartz y la imponente defensa de los Eagles

El coordinador defensivo ha vuelto a la cima de la NFL junto a su equipo merced a un trabajo sin descanso en las trincheras para parar la carrera rival.

Los Philadelphia Eagles comandan la NFL con seis victorias y una sola derrota tras la disputa de la séptima jornada de la temporada 2017. Nadie puede presumir de ese récord. Eso es un dato objetivo. Y nadie ha mostrado tan buenas maneras, tan completos dominios de los diferentes artes que conforman el juego del football como ellos. Eso es una opinión, ergo es subjetivo. Los padres de este éxito ya a la altura de casi mitad de temporada son muchos, desde Doug Pederson como entrenador jefe hasta Howie Roseman, el general manager que cogió los restos del naufragio de la era de Chip Kelly, con el que tuvo un duro enfrentamiento personal y profesional, pasando por cada uno de los jugadores de la plantilla. Eso es objetivo. Me da a mí, sin embargo, que uno de los mayores responsables, sino el mayor, de este momento dulce es Jim Schwartz, coordinador defensivo de los Eagles. Y eso es totalmente subjetivo, de ahí que le vaya a dedicar el siguiente gesto.

Con cariño y respeto, además. Que se lo tengo desde que fue coordinador de los Buffalo Bills en 2014 y se me fue de la cabeza su mal, no hay duda, paso por los Detroit Lions como entrenador jefe entre 2009 y 2013.

Jim Shwartz ha convertido a esta defensa en una de las mejores de la liga porque se ha aplicado al viejo dicho de que parando la carrera, todo el castillo de naipes de un equipo de la NFL se viene abajo. Ahora mismo, los Philadelphia Eagles han concedido tan sólo 394 yardas en siete partidos, y lideran la liga en este apartado. En media, los rivales no llegan a las 4 yardas por intento de carrera, quedándose en 3,8, lo que te asegura mandarlos al tercer down y poder freírlos a sacks de gente descansada.

Esa parte del descanso, de la frescura, es fundamental. Schwartz cuenta, qué duda cabe, con un enorme arsenal en la línea defensiva. Y lo que está haciendo es rotarles de continuo para tenerlos lozanos para atacar en el momento preciso. Fletcher Cox, el mejor jugador de la unidad, no llega al 80% de los snaps jugados en ningún partido. Y es el más usado. Los especialistas exteriores, como Vinny Curry o el rookie Derek Barnett, se quedan en el 50%. Chris Long y Tim Jernigan ni eso, pero tampoco bajan del 25%. Sólo Brandon Graham está en el campo tres de cada cuatro jugadas para los pass rushers.

Es una aproximación inteligente que hace que la efectividad, sobre todo en los terceros downs, sea extraordinaria.

Claro que no se sostendría si detrás no tuvieran uno de los mejores cuerpos de linebackers de la liga. Mychal Hendricks, Jodan Hicks y Nigel Bradham, este último sacado de Buffalo, donde coincidió con el propio coordinador defensivo, hacen su trabajo con contundencia y fiabilidad. Tanto que una secundaria diezmada por las lesiones, en las que se mantiene como faro en la oscuridad el gran, el enorme, el imponente Malcolm Jenkins, apenas si se ve forzada por los enemigos ante tanta presión como sufren.

Los resultados están a la vista. No es, no obstante, algo nuevo en la carrera del coordinador defensivo.

Jim Schwartz vivió una pesadilla como entrenador jefe de los Detroit Lions. En esos cuatro años, como ocurre tantas veces con los especialistas que llegan a la cima en la NFL, perdió la cabeza intentando hacer funcionar todo el entramado que es un equipo de football y el foco se le fue de lo fundamental. Nunca fue capaz de crear una defensa marca de la casa ni tampoco mover el ataque en una dirección que fuera satisfactoria. Al final, ni una cosa ni otra.

En 2014 le recuperaron para lo que mejor sabe hacer, dirigir defensas, en Buffalo y los Bills vivieron un año tremendo en ese lado del balón. La cuarta mejor defensa del año, la tercera contra el pase. Cuando Rex Ryan llegó al equipo en 2015 quiso hacerse cargo de la defensa y Shwartz declinó ser una comparsa en ese grupo, lo que le llevó a un año sabático hasta que Pederson le recuperó en 2016 para los Eagles.

Ya había demostrado en la década anterior ser un maestro en lo suyo. Diez años se pasó en los Tennessee Titans, con Jeff Fisher como jefe. Puede argumentarse que fue una de las patas esenciales que explican por qué Fisher ha estado tanto tiempo entrenando en la NFL sin apenas resultados.

Porque aquellos Titans tenían una defensa que era un monumento. En el año 2008, nada menos que la segunda mejor de la liga en puntos recibidos, sólo por detrás de los Pittsburgh Steelers. Que, por si alguien lo ha olvidado, resulta que ganaron la Super Bowl XLIII a los Arizona Cardinals.

Jim Schwartz lleva mucho tiempo en la NFL montando defensas estupendas. En tan sólo dos años de trabajo ha convertido en élite a la de los Philadelphia Eagles, algo que ha hecho al equipo tener el mejor récord de la competición tras siete semanas disputadas. Yo me alegro un montón por él, y ya no sé si estoy siendo objetivo o subjetivo, aunque no me importa lo más mínimo.

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