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Detroit Lions

Dos amigos de la infancia, los mejores pagados en NFL y MLB

Matthew Stafford, quarterback, y Clayton Kershaw, pitcher, se conocen desde los seis años y han sido compañeros en múltiples deportes.

Dos amigos de la infancia, los mejores pagados en NFL y MLB

Al norte de la ciudad de Dallas, entre University Park y Greenway Parks, se alza el Highland Park High School. Un instituto, un colegio, como tantos otros de Estados Unidos. En medio de una bonita zona residencial, con una entrada flanqueada por árboles, la estampa de la institución es la de la normalidad. Pero algo completamente anormal sucedió allí a principios del siglo XXI: en sus pupitres se sentaban, juntos,  los que iban a ser el jugador mejor pagado de la NFL y el de la MLB.

Matthew Stafford acaba de firmar el mayor contrato de la historia del fútbol americano. En la extensión que le han hecho los Detroit Lions, el quarterback va a pasar a percibir 27 millones de dólares anuales, con 92 millones garantizados, un bonus por la firma de 50 miilones de dólares, y un montante final, por cinco años, de 135 millones de dólares. Cada una de esas cifras es un récord histórico de la NFL.

Clayton Kershaw firmó en el año 2014 como pitcher de Los Angeles Dodgers por 215 millones de dólares. Ahora mismo está percibiendo 35,5 millones por año, lo que hace de él el jugador de béisbol con más ingresos salariales de la MLB.

Amigos desde los seis años

Stafford y Kershaw se conocieron a los seis añitos de edad. El primero había nacido en Florida pero se mudó primero a Georgia y después a Dallas a causa del trabajo de su padre. El segundo era de la propia ciudad. En seguida, debido a sus excepcionales condiciones físicas entablaron amistad.

Su primera coincidencia deportiva fue el fútbol. Clayton era portero, y sus compañeros lo apodaban "El Muro". Matthew era delantero, el mayor goleador del equipo, y un poco teatrero, así que fue bautizado como "Hollywood". Pronto sus intereses se ampliaron a todo tipo de juegos físicos, y en todos ellos destacaron.

Los dos tenían, tienen, dos brazos portentosos, aunque diseñados para cosas diferentes.

Ídolos de Instituto

Kershaw, en 2006, ya sabía que lo suyo era el béisbol. Lanzando para el equipo del instituto, consiguió ser una celebridad local en un partido en el que eliminó por la vía del strike out a todos y cada uno de los bateadores a los que se enfrentó. Consiguió, aquel año, un récord de 13-0. ¿Su catcher? Era Matthew.

Stafford, un año antes, en 2005, había llevado al equipo de football de Highland Park a un récord perfecto de 15-0 y había conseguido el título del estado amén de ser considerado por la prestigiosa Rivals, una empresa de análisis de jugadores de instituto, como el mejor jugador de Estados Unidos. ¿Su center? Era Clayton.

A partir de ahí sus carreras se separaron y se especializaron en lo que hoy son sus respectivas profesiones.

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En la cima de la profesionalidad

Clayton Kershaw decidió no ir a la universidad y comenzar su carrera cuanto antes. Fue elegido con el número siete del draft de la MLB de 2006 por Los Angeles Dodgers y en 2008 ya estaba con el equipo. Ha sido All Star siete veces y ha ganado en tres ocasiones el premio Cy Young, que se otorga al mejor pitcher del año.

Matthew Stafford eligió jugar para la universidad de Georgia. Antes si quiera de debutar ya se dijo de él que sería un número uno del draft de la NFL. Los que lo dijeron no se equivocaron. Lo seleccionaron los Detroit Lions en 2009 y se convirtió en el quarterback más joven en pasar de las 30.000 yardas aéreas en la historia de la liga de fútbol americano.

A ambos les falta, eso sí, rematar su carrera con una Super Bowl y unas World Series. No se sabe si lo van a conseguir, aunque el pitcher está mucho más cerca de ello que el quarterback. Lo que sí sabemos es que rara vez se da la coincidencia de que dos amigos de la infancia, dos compañeros de juegos de toda la vida, se convierten en los mejores pagados de las dos ligas más potentes económicamente del planeta.