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El próximo verano puede llegar el "invierno nuclear" a la NBA

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El próximo verano puede llegar el "invierno nuclear" a la NBA

El próximo verano puede llegar el "invierno nuclear" a la NBA

Brian Spurlock

USA Today Sports

Ejecutivos de la NBA advierten en ESPN: los excesos de 2016 están pasando una seria factura y el mercado se está reajustando a la baja.

Adam Silver afirmó que esperaba que el mercado se corrigiera por sus propias leyes sin necesidad de grandes cambios o nuevas normas cuando el verano pasado las franquicias parecieron haberse vuelto locas. O lo hicieron. Más de 5.000 millones de dólares se invirtieron en agentes libres después de que no se llegara a un acuerdo para modular un crecimiento del margen salarial inevitable con los nuevos contratos televisivos: 24.000 millones por nueve temporadas. El cap saltó de 70 a 94 millones y se desató la locura.

Este verano ya hemos visto cómo ha llegado por la vía rápida el efecto corrector. No solo porque el nuevo cap (y por lo tanto el margen salarial) ha caído 9 millones por debajo de lo esperado hace tres meses, sino porque las propias franquicias se han ido adaptando a unas nuevas normas en las que el dinero vale menos… pero sigue valiendo. Contratos de mucho menos riesgo, unos cuantos de una sola temporada, cantidades más bajas salvo en primeras espadas y jugadores más estratégicos, buenos jugadores sin acomodo… Los contratos de hace un año se toman como ejemplo de mala praxis ahora, y para los agentes ya no es un chollo colocar a sus representados.

Un excelente artículo que firman en ESPN Tim McMahon y Bobby Marks analiza a fondo este fenómeno y profundiza en lo que ya es una rebaja de expectativas todavía más profunda de cara al verano de 2018, el próximo. Habrá una tonelada de dinero para una tremenda nómina de estrellas que puede estar en el mercado: LeBron, Durant, Paul George, Chris Paul, Russell Westbrook, DeMarcus Cousins, Isaiah Thomas… Pero al resto de jugadores pueden enfrentarse a un panorama mucho menos feliz ahora que la burbuja está explotando de forma evidente: “Se perdió la lógica, no hubo control ni mesura. Los equipos gastaban sin parar, los agentes y jugadores pensaban que había aparecido un torrente de oro más allá del arcoíris que nunca iba a agotarse… Al verano pasado le siguió un sentimiento de culpa por esa especie de fiebre del oro. Tenía que acabar”, asegura en el artículo un general manager que no da su nombre.

En 2016, 27 equipos llegaron a julio por debajo del cap. Esta vez solo había 14 y se ha bajado de 5.000 a 3.000 millones en agentes libres. Y eso contando las extensiones de James Harden y John Wall y las extensiones rookies firmadas en otoño y que entran en vigencia. 22 jugadores se han firmado dentro del cap space de las franqucias por 60 del pasado verano. Y para el de 2018 se esperan apenas nueve equipos con espacio salarial… por 10 pagando impuesto de lujo.

Problemas para la clase media

Así que otro ejecutivo lanza una advertencia ominosa: “La verdadera historia va a ser el invierno nuclear que espera a los próximos agentes libres. Los equipos planificaron el año pasado pensando en caps mucho más altos para este y el próximo. Las proyecciones a la baja han machacado a muchas franquicias”. Y eso, con mucho dinero destinado a las grandes estrellas, puede afectar de forma drástica a la clase media de la competición. Siguen las advertencias: “Muchos agentes van a ser despedidos, los jugadores no entienden que no van a poder cobrar lo mismo que este o aquel otro… Las estrellas siempre se llevan su parte. El año pasado con ese ascenso del cap, hubo después mucho pastel para repartir entre los demás también. Pero el próximo año, no va a quedar casi pastel cuando terminan de comer los grandes nombres… Salvo que seas un all star que pueda encajar en un equipo y hacerlo aspirante al título, puedes tener problemas”.

A este problema se añade otro: esa situación excepcional permitió la llegada de Kevin Durant a los Warriors. Con un equipo tan dominante, muchos otros recelan de gastar cantidades ingentes porque no sienten que les vayan a poner cerca del que parece aspirante al anillo de consenso para unos cuantos años… si todo va como debería. Así que muchas franquicias están optando por reconstrucciones a más largo plazo y planes de futuro y no de presente.

Solo algunos parecen ya destinados a ser muy agresivos en el próximo mercado: los Lakers podrían tener unos 30 millones de cap space y pretenden firmar dos grandes estrellas con el margen que podrían generar vía traspasos o cortando contratos a través de la stretch provision, un arma que para algunos va a ser esencial de cara a correcciones de errores cometidos con contratos mastodónticos. Algo parecido a lo que fue en su día la cláusula de amnistía. Los Bulls podrían tener libres unos 50 millones, los Sixers y los Hawks 40… Pero el impuesto apretará en principio a Cavaliers, Celtics, Warriors y Rockets, y también a equipos que no están en el mismo peldaño competitivo como Pistons, Nuggets, Blazers…

Los movimientos de los equipos para ir adaptándose son obvios: los Lakers soltaron a D’Angelo Russell para deshacerse del contrato de Mozgov (y algo tendrán que hacer con el Deng). Y hace unos días, los Blazers mandaron a Allen Crabbe también a los Nets (un equipo sin nada que perder que trata de captar talento absorbiendo los fallos de los demás) un año después de igualar la oferta de los de Brooklyn, precisamente, y retener al alero por suplente con 75 millones de dólares.

La anomalía de 2016 ha sido corregida: los 3.000 millones de este verano se acercan a los 3.200 de 2015… pero los contratos firmados siguen en vigor, martirizando en muchos casos a los pagadores. En la temporada 2012-13 el salary cap estaba en 58 millones y el luxury tax en 70. En la 2015-16, en 70 y 84. En la 2016-17, 94 y 113. Para la próxima, 99 y 119 y para la 2018-19, 102 y 123. Estas son las reglas del juego.

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