La bestia dormida: Los Cubs siguen en hibernación

DIVISION CENTRAL

La bestia dormida: Los Cubs siguen en hibernación

La bestia dormida: Los Cubs siguen en hibernación

STEPHEN DUNN

AFP

Chicago sigue sin mostrarse como el equipo que ganó el campeonato la campaña anterior y es difícil señalar un solo problema

Ciudad de México

Si uno piensa en formas para sacar a los Cubs de su letargo y generar un poco de ímpetu después de un mediocre inicio de campaña, sonarle tres jonrones y anotarle cuatro carreras a Clayton Kershaw, sería un buen inicio.

Resulta que los Cubs necesitan más.

El otrora confiable Jon Lester estuvo incluso peor que su contraparte monticular, el bullpen de los Cachorros sigue sin mostrarse hermético y los campeones defensores fueron barridos por los Dodgers de Los Ángeles.

¿Una mala serie? Tal vez. Pero los campeones defensores no estaban acostumbrados a malas series durante su carrera mágica a la gloria del otoño pasado. La novena de Joe Maddon fue barrida solo dos ocasiones en 2016. Este año ya acumulan tres.

Los Cubs no están ni muertos ni eliminados. De hecho, su campaña no es del todo mala. Solo es mala bajo los estándares de un equipo campeón. Chicago goza de marca de 25-24, a tan solo juego y medio de la cima de la División Central de la Liga Nacional. Pero el problema de los Cubs es que, como siempre, luchan contra su historia. En este caso, la historia reciente de 2016, cuando tuvieron un inicio de 25-6 y llegaron a este mismo punto de la temporada 35-14. Sí, una diferencia de 10 juegos.

Encontrar un culpable del retroceso podría resultar más difícil que conectarle tres cuadrangulares a Kershaw. Se podría empezar con Maddon, quien con, básicamente, el mismo plantel no ha podido mantener el enfoque y el rendimiento después de alcanzar la gloria. ¿Un equipo que luchó durante 108 años para acabar con una sequía de campeonatos se habrá quitado el hambre con un solo título?

También se podría poner el dedo sobre el anémico bateo. Kyle Schwarber, un titán en la carrera al título, batea por debajo de la “línea Mendoza”, .178, el generalmente oportuno Addison Russell solo tiene .213 y Anthony Rizzo está 30 milésimas por debajo del promedio en su carrera.

Pero lo más alarmante sería el letargo en el gen del “clutch”, pues los Cubbies son últimos de la Liga Nacional en bateo con corredores en posición de anotar con un ridículo .217 en esas situaciones, 106 milésimas menos que Colorado. Si ese dato no les llama la atención, éste seguro lo hará: las 22 carreras que remolcaron en sus últimos siete juegos, 20 fueron producto de un cuadrangular (un fielder’s choice y un elevado de sacrificio).

Eso, claro, cuando anotaron carreras, porque después de ser blanqueados el viernes y sábado por los Dodgers en noches consecutivas, se convirtieron en el primer campeón en quedarse en cero en partidos seguidos en 99 años y cambio. Pero los Cubs están acostumbrados a las maldiciones de un siglo.

Y el bateo, obviamente, no es el único de los problemas. El pitcheo está igual o peor. Lester, Jake Arrieta, John Lackey y Kyle Hendricks, todos han registrado una marcada regresión con respecto al año pasado. Eso de alguna manera es justificable considerando que a) la campaña 2016 de esos cuatro fue irreal al combinarse para una efectividad de 275 y b) Lackey y Lester ya están en la curva descendente de su carrera.

En caso de Arrieta es notable la pérdida de velocidad en su recta, más de 1.5 millas en promedio durante las últimas dos temporadas, y el hecho de que está en su año de contrato, por lo que llama aún más la atención el declive.

Pero al igual que el resto de los Cubs tienen mucho tiempo para recomponer la forma. Especialmente en la división más mediocre de Grandes Ligas y con todo el talento de su lado.

Y si no lo hacen, sabemos que pueden esperar otros 108 años.

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