El general manager de los 49ers será de mentira

San Francisco 49ers

El general manager de los 49ers será de mentira

El general manager de los 49ers será de mentira

Los recientes movimientos en la franquicia de San Francisco indican que el propietario, Jed York, no quiere un hombre fuerte en los despachos.

¿Se puede sobrevivir en la NFL con un general manager de mentira o, para no ser tan duros, con situaciones en las que los general manager no son señores al uso dedicados en exclusiva a cuadrar las plantillas y los problemas del espacio salarial? Es una pregunta difícil en la que tenemos pocos casos para el estudio pero, por lo que parece, los San Francisco 49ers se van a sumar a la exigua lista de las franquicias que se mueven con un general manager de mentira.

La razón es que han apostado por darle un gran poder a su próximo entrenador jefe. En el puesto de trabajo que han ofrecido a Kyle Shanahan, y que este parece dispuesto a aceptar, va implícito que tendrá el control absoluto sobre la plantilla de 53 hombres. Por ese lado, se convertirá en la voz definitiva sobre cualquier cosa que suceda ya no en el campo sino con los traspasos, cortes y elecciones en el draft. Pero es que, además, Jed York, dueño del equipo, ha decidido que Paraag Marathe, vicepresidente ahora mismo de los 49ers, se implique más en operaciones footballísticas.

Lo que esto significa es que el hombre que acepte el puesto de general manager sabe que estará por debajo de los tres hombres nombrados: York, Marathe y Shanahan. O, lo que es lo mismo, tendrá el título engordado, como hacemos tantos en Linkedin, pero no dejará de ser un jefe de ojeadores. Como mucho.

A esta solución ha llegado la franquicia por accidente. Cuando comenzó el proceso de entrevistas tanto para ser general manager como para ser entrenador jefe, pusieron toda la carne en el asador para hacerse con Chris Ballard, de los Kansas City Chiefs, y que fuese el jefe supremo de la parcela deportiva. Querían un general manager potente y con jerarquía. Era, según se dijo en la prensa de San Francisco, la opción uno, dos y tres de la franquicia.

Ni siquiera se sentó a negociar con ellos y declinó el puesto sin conocer ni la oferta.

Luego lo intentaron con Eliot Wolf, de los Packers y Trent Kirchner, de los Seattle Seahawks, con el no por respuesta.

Al final, y ante la imposibilidad de hacerse con un director poderoso, York ha decidido dejar las llaves de la franquicia en Shanahan. Por descarte, sí, porque no fue su intención durante todo el proceso, pero con lógica viendo como han sido los últimos años. Trent Baalke, anterior general manager de los 49ers, lo hizo muy mal en su relación personal tanto con Jim Harbaugh como con Jim Tomsula y Chip Kelly, así que el dueño puede haberse hartado de un tipo de despacho capaz de mangonearlo todo.

Ahora mismo en la NFL hay tres franquicias que no tienen general managers estándar y que podrían aproximarse a lo que serán estos San Francisco 49ers sobre el papel aunque, como veréis, en el fondo nada tiene que ver.

Dos de ellos son los Dallas Cowboys y los Cincinnati Bengals, donde la familia Jones y la familia Brown, respectivamente, no sólo son los dueños sino que son los que se encargan también de la parcela deportiva. El tercero son los New England Patriots, donde Bill Belichick es Dios y lo hace todo.

Los 49ers, sin embargo, se enfrentarán a la próxima temporada sabiendo que todo lo que se haga ha de contar con la aprobación de Kyle Shanahan y el hombre que, en teoría, tendría que estar por encima de él en la jerarquía del equipo va a estar por debajo, y sin duda alguna además: lo sabe desde antes de aceptar el puesto.

¿Es eso mucho para un novato? A mí me lo parece, desde luego. La reciente historia de mala gestión y malas relaciones en las oficinas de los San Francisco 49ers, sin embargo, ha llevado a que nadie quiera ese puesto y a que la necesidad obligue a esta situación: a tener un superentrenador y un general manager de mentira.

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