¿En busca de head coach? ¿Y por qué no buscar en la NCAA?

Cinco cosas que pienso

¿En busca de head coach? ¿Y por qué no buscar en la NCAA?

¿En busca de head coach? ¿Y por qué no buscar en la NCAA?

Harry How

AFP

Cada vez se mira menos el planeta universitario para buscar head coaches y se analiza en profundidad el mundo de los entrenadores asistentes que ya están en la NFL.

La paciencia con los entrenadores no existe (muchos se lo han ganado a pulso). La NFL era una liga en que los head coaches duraban un cierto tiempo. Las franquicias trazaban un programa que iba mucho más allá de tener éxito en la primera temporada. Esto se ha acabado. El que no lo crea, que le pregunte a Chip Kelly. Aunque no es el mejor ejemplo, porque los 49ers sabían a quién contrataban y, en este caso, la falta de proyecto es más culpa del club que del entrenador.

Una vez concluida la campaña regular, la información en la NFL es polarizada por dos temas. Primero, obviamente, están los playoffs. Pero después, y cada vez ganando en fuerza, vienen los debates sobre qué banquillos quedarán vacantes y, una vez sabido esto, quiénes los ocuparán.

La carnicería de entrenadores ha sido más cruel que nunca. Y todavía no ha acabado. En estos momentos se buscan head coaches ya en Jacksonville, Buffalo, San Diego, Denver, Los Angeles y San Francisco. No estamos seguros de qué pueda pasar en los New York Jets, Indianapolis, Chicago, New Orleans, Cincinnati y hasta se habla de que Ron Rivera podría dejar Carolina, vía trade.

Por supuesto, especulaciones hay de todo tipo. Pero, después de seguir las principales bowls de la NCAA tan de cerca, surge siempre la pregunta ¿y por qué no contar más con la liga universitaria a la hora de elegir un head coach para la NFL?

Cuando los ejecutivos de la NFL han ido a pescar a la NCAA han obtenido resultados muy diversos. Sin embargo, el recuerdo de las malas experiencias prevalece sobre el de las buenas, con lo que cada vez se mira menos el planeta universitario para buscar head coaches y se analiza en profundidad el mundo de los entrenadores asistentes que ya están en la NFL.

Sin embargo, buceando en la historia tenemos que ha habido tres tipos diferentes de resultados. Primero, los que han sido todo un desastre, como Bobby Petrino o el legendario Steve Spurrier. Después, los que han triunfado de pleno: Jimmy Johnson, Tom Coughlin o actualmente Bill O’Brien. Por último, los que han tenido éxito (Nick Saban representa un buen ejemplo, pero Jim Harbaugh es el mejor) gracias a utilizar métodos claros del fútbol americano universitario, en cuanto a manejo de jugadores, general managers y hasta propietarios, pero han acabado siendo devorados por la situación teniendo ellos mismos que abandonar el campo, ante suculentas ofertas de equipos de la NCAA, dejándolo como un verdadero solar.

Después de observar detenidamente la gran labor al frente de sus respectivos equipos universitarios de hombres como Jimbo Fisher (Florida State), Dabo Swinney (Clemson), Urban Meyer (Ohio State), Paul Chryst (Wisconsin) o P.J. Fleck (Western Michigan) creo que, al menos, merecen llamar la atención de la NFL. Ahora, ¿por cuál debe decantarse la liga profesional para tener éxito?

Pienso que la clave sería apostar por aquellos que ya conocen la NFL y que, por ello, sabrían aplicar una filosofía diferente, tanto en el vestuario como en las oficinas.

A priori, el primer candidato, debido a sus palmarés, sería Meyer, triunfador en Florida y Ohio State. Sin embargo, su falta de experiencia en la NFL y su estilo de management de jugadores probablemente iría en su contra.

Swinney y Fisher aportan dos grandes nombres. El head coach de los Seminoles tiene a su favor el gran trabajo que realiza con los quarterbacks, pieza fundamental en la NFL, donde el pasador se encarga de cambiar las jugadas en lugar de recibirlas desde la banda. El problema es que ninguno ha formado parte de un staff de la liga profesional.

Chryst y Fleck son los de menos nombre, pero ambos cuentan con experiencia como entrenadores asistentes en la NFL. El entrenador de los Badgers, en San Diego y el de los Broncos, en San Francisco.

Resumen, si yo fuera general manager de la NFL (un juego de rol apasionante…) y tuviera que reconstruir un franquicia alrededor de un nuevo head coach, no giraría la cara al college football. Analizaría bien los perfiles de los posibles candidatos y, si el proceso lo dirigiera este año, no dudaría en entrevistar a Chryst y Fleck.

Cinco cosas que pienso:

1. Pienso que si hay una persona con suerte esta temporada se llama Brock Osweiler. Segunda oportunidad para el millonario quarterback. A ver si la aprovecha esta vez…

2. Pienso que la sensación de satisfacción en el estado de Wisconsin superó la de cualquier otro momento. Tras una dubitativa off season de los Badgers y una horrenda racha de los Packers, muy pocos llegaron a soñar con que, en menos de 24 horas, los universitarios ganaran su primera Cotton Bowl y los profesionales, un nuevo título de su división.

3. Pienso que el duelo que viviremos en Lambeau será inmenso: Aaron Rodgers contra la gran secundaria de los Giants. El último partido de la ronda de wild card es sin duda el más esperado.

4. Pienso que los equipos de la NFC tendrían que tener mucho más miedo de Atlanta que de Green Bay.

5. Pienso que los únicos capaces de plantar cara a los Patriots en la AFC son los Steelers.

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