NFC Norte desde dentro

Los Packers pelearán contra Lions por el trono de la NFC Norte

Y después de tres meses dando palos a todo lo que se movía por Lambeau Field, llegamos a la semana 17 con Green Bay jugando por el título divisional.

Los Packers pelearán contra Lions por el trono de la NFC Norte

Y después de tres meses dando palos a todo lo que se movía por Lambeau Field, llegamos a la semana 17 con Green Bay jugando por el título divisional. Si gana, recuperará el título de la NFC Norte que le arrebataron los Vikings el año pasado. Si pierde, puede entrar como seed 6 si los Redskins y los Buccaneers pierden. Incluso ganando los de Tampa, hay algún resultado externo que le favorecería. Cuando más difícil lo tenían, han resurgido para agarrarse a la última oportunidad de jugar post temporada. Pero, ojo, a pesar de la imagen mostrada por los Lions (sobre todo en la segunda parte) en el Monday Night Football, el partido no va a ser nada fácil para los Packers.

Partimos de la base de que ambos ataques son superiores a las defensas que se van a enfrentar. Ahí, en ese duelo entra ambas unidades, cualquier turnover provocado por el equipo defensivo en cuestión, será mortal. Son dos equipos que pueden encontrar ritmo en sus ataques. Cuando parecía que Green Bay se había olvidado de atacar, ha sido cuando más y mejor lo ha hecho. Desde el día de Philadelphia, los Packers son una maquina perfectamente engrasada. Aunque su juego terrestre no sea muy importante en el desarrollo de los ataques (aunque Montgomery puede correr con éxito varias veces), el juego aéreo es potentísimo. Yo fui el primero que pensaba en la baja de Nelson como algo importante pero no vital. Estaba equivocado. Jordy Nelson le da una dimensión totalmente distinta a esta ofensiva. Es una amenaza profunda que estira las defensas para que los TEs (Cook en especial) aprovechen el juego medio contra linebackers o defensive backs. De ello se ha aprovechado Cobb cuando ha estado sano y, por encima de todos, Adams.



Que Nelson vuelva a ser WR1, y tenga que estar vigilado por la defensa, deja unos contra unos a Davante Adams frente al CB2 o incluso CB3. El estado físico de Slay ha dejado a Bademosi y a Jackson con demasiados snaps (Quandre Diggs, el CB3, se lesionó hace varias semanas), por lo que el rendimiento de esa secundaria ha bajado muchos enteros. En esta situación, Davante Adams se puede mover como pez en el agua y, unido a su mejora en casi todos los aspectos técnicos que ha tenido en 2016, hacen que el ataque no sea tan plano y unidimensional como lo fue durante toda la primera parte de la temporada. Por último, Nelson es ese hombre que casi siempre está abierto en la zona de anotación. Ese hombre al que Rodgers busca una y otra vez cuando hay que subir seis puntos al electrónico.

Caso aparte es el trabajo de la línea ofensiva. Su protección de pase puede estar en el top cinco de la liga sin ningún problema. Es excepcional el tiempo que le dan a Rodgers para que lea el desarrollo de la jugada y busque al receptor abierto. Es obvio que el QB también pone de su parte moviendo el pocket o saliendo en scramble para tener mejor línea de pase, pero el trabajo de esa OL, unido a la recuperación de Nelson, tiene a Rodgers feliz y, por supuesto, recibiendo menos golpes en un cuerpo dañado por varios sitios.



Por su parte, los Lions tienen algo que es crítico en la defensa de Green Bay. Detroit alinea a dos TEs en casi todos sus snaps: Ebron y Boldin. Muchos habréis fruncido el ceño al leer el segundo nombre, pero no me he vuelto loco ni me he confundido. Boldin es el TE2 de este equipo. Corre las rutas de un tight end, usa su cuerpo como ellos y le da a Stafford ese pase de seguridad, en terceros downs, que solo te saben dar los tight ends. Vamos, que si está defendido por un linebacker, Stafford lo va a buscar en una ruta out o en una slant, y si está con un DB, el QB querrá tenerlo en hitchs, curls o comebacks, donde su cuerpo le permite atrapar el balón. Ebron está al nivel que se esperaba de él desde que fue elegido hace tres años en el draft. Sus deep cross buscando la espalda de los linebackers hace mucho daño a las defensas zonales y, al ser tan grande y tener tan buenas manos, su radio de catch pone en peligro a la secundaria cuando están con él en individual. Estos dos jugadores son los que pueden buscar las cosquillas a esa zona media tan delicada de esta defensa. Martinez, Ryan y Thomas van a tener una noche durísima.



¿Y qué pasa con la terrible secundaria de los de Wisconsin? Muchos habláis de que son oportunistas y de que consiguen muchos turnovers. Y es cierto. El problema es que son capaces de conceder una cantidad de big plays tan descomunal, que los hace vulnerables a cualquier reacción del rival. El ataque de los Packers puede anotar con facilidad desde el principio y sacar grandes ventajas con el partido en su primer periodo. Sin embargo, esa permisividad de big plays hace que el contrario pueda remontar en un abrir y cerrar de ojos, complicándose el resultado final.



Estas big plays tienen dos nombres propios: Golden Tate y Marvin Jones. Ambos son excepcionales en el uno contra uno y esto debe preocupar a los seguidores queseros. Muchos hemos alabado el juego “contenido” de Stafford desde que Cooter cogió las riendas del ataque, pero el QB de los Lions está buscando a Jones en profundo cada vez más. Las defensas están ajustando al juego de pases cortos y rápidos que han enseñado hasta la fecha, y ahora es cuando Stafford ha decidido buscar a sus hombres más veloces en profundo, sobretodo en rutas fade en el exterior. Es muy normal ver defensas individuales frente a los Lions (los Packers la jugaron mucho en el primer duelo de este año) y esto te lleva a dos problemas frente a los receptores de Detroit. El primero es que si juegas con un solo safety profundo, los WRs exteriores van a poder batir a los CBs en rutas profundas en las que presenten algún double move, dejando lejos al FS y con mucho campo que recorrer. El segundo es que si decides jugar Cover-2 Man Under (cosa que hizo Green Bay en muchas ocasiones en la semana 3), Ebron será un quebradero de cabeza para Hyde, Ryan, Thomas o Martinez. Difícil papeleta para los LBs y DBs en estas situaciones.



A penas he hablado del juego de carrera de ambos equipos. Sin duda, si uno de los dos consigue establecer el juego terrestre, y corre para más de 100 yardas, tiene tres cuartos del partido ganado. Al día de hoy, cuando estoy escribiendo este artículo, desconozco si Theo Riddick va a jugar o no. Si está sobre el campo el domingo, échense a temblar los queseros. No por que vaya a hacer mucho daño por tierra, es que será un mismatch terrible para la defensa de Green Bay.

Como veis, y habréis deducido, el partido se presenta igualado en el sentido en que los dos equipos tienen unos ataques capaces de poner puntos en el marcador, pero en el que el ataque de Green Bay puede ser superior. La temporada de Stafford es excepcional, pero con el nivel actual de Rodgers, cualquier QB de la liga no aguanta la comparación (a menos que te llames Tom Brady). Como equipo, también veo un pelín superior a los visitantes, pero Detroit ha demostrado estar preparado para cualquier batalla. Poseen ese estigma de perdedores que tienen que romper algún día y qué mejor momento para hacerlo que ante el coco de la división, en casa y con la posibilidad de dejarlos fuera de playoffs. Si existe un día para derribar ese muro, será el 1 de enero, en el Sunday Night Football.