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Patriots 41 – Jets 3

Los Patriots atropellan a Petty y se ríen de Fitzpatrick y los Jets

El equipo de New England le regala por Navidad a los Jets un severo correctivo sin necesidad de esforzarse demasiado y casi dejándose llevar.

Los Patriots atropellan a Petty y se ríen de Fitzpatrick y los Jets
CJ GUNTHER EFE

Los Jets están terminando la temporada por derribo, que en realidad es el mismo modo como la empezaron. Aunque Todd Bowles pudiera incorporarse al equipo a tiempo después de ser ingresado de urgencia un día antes del partido, lo mismo habría dado que se hubiera quedado en el hospital. Y quizá, hasta se haya ido del vuelta tras la finalización, llevándose de paso a toda su plantilla para curarse los moratones, y la vergüenza, después de la paliza encajada.

Y sino, que se lo pregunten a Bryce Petty, encantado de volver a la titularidad después de que Suh y compañía le partieran la cara la semana pasada. Lo malo es que los Patriots no dejan el trabajo a medio hacer. El pobre quarterback solo aguantó en el campo unos minutos antes de retirarse lesionado, después de lanzar una intercepción y no completar ni un solo pase con sus compañeros.

Así que Bowles no tuvo más remedio que volver a sacar a Fitzpatrick, del que no consigue librarse ni con aguarrás, y que se convirtió una semana más en el Grinch para los aficionados de los Jets. Tan inoperante como siempre este año, y con Bilal Powell muy lejos de su sorprendente rendimiento en las últimas semanas, los Jets podrían haberse ahorrado saltar al campo, y al menos se habrían ahorrado la humillación de ser inoperantes ante unos rivales que terminaron por hacer sangre porque no pudieron evitarlo.

No es que los Patriots se esforzaran demasiado. Como suele sucederles cuando se sienten muy superiores, anotaron 10 puntos en sus dos primeras series y parecían dispuestos a echarse a dormir con el trabajo ya hecho, dejando que transcurriera los más plácidamente un nuevo día en la oficina. Sin embargo, fueron incapaces de poner en marcha ese plan. Los Jets se lo estaban poniendo tan sencillo, que Brady y compañía no tenían más remedio que anotar sin parar.

Incluso vivimos una historia navideña, cuando un tal Matt Lengel, tight end de primer año, cogía la primera recepción de su carrera, y además para touchdown.

Como el asunto estaba visto para sentencia en el descanso, e incluso antes, con los Patriots imponiéndose 27-0, Belichick dedicó la segunda parte a probar algunas pócimas, mientras a nadie le importaba demasiado lo que sucedía sobre el emparrillado. Quizá lo más interesante fuera confirmar algo que ya vimos la semana pasada: Deion Lewis y Legarrette Blount comparten protagonismo en el backfield, alternando la capacidad elusiva de uno con la capacidad para percutir del otro, y con un gran trabajo de la línea abriendo rutas con eficacia.

Al final, Brady se fue a descansar después de lanzar tres pases de touchdown, Garoppolo cerró la historia sin meterse en líos, Blount metió dos touchdowns más de carrera (y van 17 esta temporada), Fitzpatrick terminó lanzando dos intercepciones y ocho completos en todo el partido, y Todd Bowles, que hasta hace muy poquito tenía asegurada su continuidad una temporada más, tendrá que tentarse la ropa, que en un calentón de última hora, lo mismo Woody Johnson, el propietario, decide que con un entrenador diferente en 2017 no lo pueden hacer peor. Un 41-3 no es fácil de digerir. Ni siquiera en un partido en el que no se jugaban nada.

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