CONVENIO COLECTIVO

El sentido común es clave para mantener la paz laboral

El acuerdo al que llegaron propietarios y jugadores es fundamental para que siga la tendencia positiva en el béisbol.

La paz laboral que tendrá el béisbol hasta 2021 es fundamental de cara a seguir con la tendencia positiva obtenida tras el histórico triunfo de los Cubs.

Las Grandes Ligas de béisbol es una industria que genera unos ingresos en torno a los 10.000 millones de dólares, según los cálculos previstos para 2016, siendo la segunda competición deportiva en formato liga que más volumen de negocio genera a nivel mundial sólo por detrás de la NFL, y pese a todos los agoreros que claman que está herida de muerte, goza de una salud de hierro y de un futuro que sería la envidia de casi cualquier otra competición.

Y afortunadamente, la sensatez ha hecho acto de presencia a la hora de conseguir que la paz laboral siga muy presente en el pasatiempo nacional y que el período de bonanza permanezca hasta el 2021, con 26 años de estabilidad continuada, que no es poca cosa en los tiempos que corren.

Pese a todos los rumores que han ido apareciendo en las últimas fechas y que hablaban de la seria posibilidad de un inicio de cierre patronal por parte de los propietarios, las dos partes implicadas (jugadores y los citados dueños) se dieron cuenta que las diferencias que siempre existen en las negociaciones no eran motivo suficiente para prorrogar una situación en la que nadie hubiese ganado y todos habrían salido perdiendo.

Con el reloj acercándose peligrosamente a la hora límite en la que el marco laboral anterior habría finalizado, las 12.01 de la noche, hora de la costa este (6.01 de la madrugada, horario peninsular), el acuerdo llegaba cuando restaban algo más de tres horas para el vencimiento del plazo y el fantasma de esa odiada expresión (cierre patronal) planeaba de forma peligrosa de cara a la temporada 2017, incluso con el inicio de los partidos oficiales de temporada regular a algo más de cuatro meses vista.

Finalmente, ni el techo de gasto y posteriores revisiones, ni el draft internacional, ni la compensación de una primera ronda del draft por aquellos agentes libres premium, ni otros factores varios han sido razones de peso para prolongar esta agonía en la que nos hubiesen colocado a los aficionados al mejor deporte del mundo, porque la amenaza del cierre patronal podría haber dado paso a algo más grave, algo que ya se vio en 1994.

Huelga.

Y no había argumentos para poder pensar en un escenario similar a aquel, cuando los propietarios intentaron imponer un tope salarial por las bravas y la apuesta les salió no sólo fatal, sino que el béisbol perdió su estatus de deporte predominante en Estados Unidos, un escenario que no ha vuelto a su situación pre-huelga ni se espera que lo haga, todo en ello en favor de la NFL.

Para que una empresa, porque las Grandes Ligas de béisbol no deja de ser una, es esencial la estabilidad, un marco perfectamente establecido en el que todas las partes puedan ‘ceder’ en parte de sus pretensiones y para que la bonanza de este gran deporte les lleve a unas cotas que todavía no somos capaces de averiguar en su justa medida.

Debemos estar muy contentos por esta buena noticia porque todos, absolutamente todos salimos ganando al poder seguir disfrutando de los mejores jugadores en la mejor liga, al menos hasta 2021, que seguro que serán muchos más.