Jets 17 – Patriots 22

Los Patriots remontan al final después de un mal partido

Consiguieron remontar casi al final un choque en el que fueron por detrás durante muchos minutos y volvieron a ser evidentes algunas de sus debilidades.

Los Patriots remontan al final después de un mal partido
AL BELLO AFP

En 2015 los Patriots llegaron a Acción de Gracias con diez victorias en diez partidos. Un récord perfecto para un equipo que estaba haciendo un football perfecto. Tras la fiesta por excelencia en EEUU, llegó la primera derrota en Denver, en la que se intuían algunos síntomas de agotamiento, pero aún casi imperceptibles. A partir de ese día, la decadencia fue fulgurante e imparable. Cuatro derrotas en los últimos seis partidos anticiparon un fracaso en postemporada que antes de Thanksgiving nadie podía imaginar.

Este año, los Patriots han conseguido esquivar la derrota tras Acción de Gracias, pese a que en algunos momentos del partido parecía inevitable. Sobre todo porque tienen problemas quizá más evidentes que hace doce meses. Su línea ofensiva ahora está mejor sin lanzar campanas al vuelo, pero sus receptores dejan caer más balones que nunca. Y más cuando no está Gronkowski, que ante los Jets tuvo que dejar el partido a las primeras de cambio tras una nueva lesión, esta vez de espalda. Sin embargo, el gran problema es defensivo, y se volvió a ver ante los Jets, pese a que solo encajaron 17 puntos. Los de Patricia prácticamente no metieron presión al quarterback rival, en la fase decisiva sufrieron para frenar la carrera, y vieron como Marshall y Enunwa campaban a sus anchas. Por suerte, tuvieron enfrente a Fitzpatrick, que pese a firmar uno de sus mejores partidos del año (22 de 32 para 269 yardas y 2 touchdowns), no tiene el toque de genio de los pasadores que marcan la diferencia. Tuvo el balón para remontar con dos minutos por jugar, y a las primeras de cambio sufrió un fumble que devolvió la posesión y regaló la victoria a New England.

Los Patriots estuvieron todo el partido como ausentes. Casi desganados. Con un Brady errático, que no paraba de desesperarse cada vez que un compañero dejaba caer un pase. Los Jets se adelantaban rápidamente (10-0) y en un momento pareció como si la lesión de Gronko hubiera sumido a todo el equipo en una profunda tristeza. Sin embargo, detrás de esa desgana, plasmada en unas primeras series que morían de inmediato, sin un solo detalle de brillantez, se esconde un oficio que ya querría para sí el resto de los equipos de la competición. Tras ponerse diez puntos por debajo, no es que jugaran mucho mejor, pero se pusieron los guantes de trabajo y, manos a la obra, igualaron el marcador casi en un visto y no visto, con la ayuda de Robby Anderson, que sufrió un fumble en medio campo que marcó un antes y un después para su equipo en el partido.

Sin embargo, tras el empate a diez siguieron los errores por parte de todos, con un field goal fallado a cada lado del campo antes del descanso.

En la segunda mitad los Patriots se adelantaron (10-13), pero siguieron dormitando, sin ayudarse con la carrera, que habían abandonando casi desde el primer minuto, y con demasiados balones cayéndose de las manos de sus receptores. Brady, que con la victoria empataba las 200 de Peyton Manning en su carrera incluidos playoffs, se contagiaba de la desgana con algunos lanzamientos poco precisos o a ninguna parte.

Entre tanta desidia, los Jets tampoco eran capaces de aportar mucho más, hasta que un pase de 22 yardas a Enunwa terminaba en touchdown casi por sorpresa. Los locales se adelantaban 17-13, quedaban poco más de 10 minutos, y parecía que New England no tenía muchas ganas de seguir jugando, pero fue como si al verse con el marcador en contra despertaran, y todo lo que no habían hecho en casi tres cuartos y medio se diera cita al final.

Y así, como quien no quiere la cosa, anotaron un field goal (17-16), pararon a los Jets sin darles tiempo a respirar, Brady encontró a Mitchell para remontar (17-22) y pese a que fallaron en el intento de conversión de dos, de inmediato Chris Long le robaba la cartera a Fitzpatrick para dar por concluido el encuentro.

Esta vez los Patriots consiguieron sobrevivir a Thanksgiving, pero necesitan mejorar, y mucho, para que el final de temporada no vuelva a hacérseles tan cuesta arriba como hace doce meses.