ROCKETS 100 - SPURS 106

Popovich y Pau Gasol se vengan de James Harden

Esta vez Gregg Popovich no cedió un solo centímetro con sus pívots y se llevó un triunfo de los de toda la vida.

Popovich y Pau Gasol se vengan de James Harden
Darren Abate EFE

Ni un paso atrás. Gregg Popovich tiene muchísimas cualidades, pero una de las más evidentes es su capacidad para ajustar sobre los errores del pasado para apilar triunfos sin importar las circunstancias. Quiero decir, el cara a cara contra los Houston Rockets (5-4)no beneficia en nada a los San Antonio Spurs (7-3) y, sin embargo, tras caer hace solo tres días en casa, el técnico ha vuelto a demostrar que si la tecla existe, él la encuentra. Ayer, en un Toyota Center que llegó a gritar "go Spurs go!" en un momento del partido, Popovich no cedió un solo centímetro en los emparejamientos, confiando en la constancia de los suyos y dejando el partido en las muñecas de los exteriores secundarios de los Rockets. Buena idea.

Ataques largos (20-24 segundos), buenos tiros de los emparejamientos favorables (LaMarcus Aldridge y Pau Gasol, muy superiores a sus pares en el poste) y con la pintura cerrada en defensa. Los Spurs dejaron que Brewer, McDaniels o Anderson (gran tirador desde arriba, las esquinas no son lo suyo) camparan a sus anchas por las dos esquinas (incluso Ariza en ocasiones), emparejados con uno de sus 'grandes' que le daba dos metros de distancia y se encargaba de ayudar en la zona (1-12 en triples entre los tres). Si nos ganan ellos, bien. Pero si no, nos llevamos la victoria a San Antonio, parecía decir el bueno de Popovich con un planteamiento sorprendente después de que en el mismo partido de hace solo unos días optara por ceder centímetros ante los Rockets. Gasol pasó de los 13 a los 32 minutos, asistió bien desde el poste alto (seis pases de canasta) y ayudó con su tiro de media distancia (15 puntos) a que los Spurs se llevaran el triunfo con su ritmo machacón.

A punto estuvo Eric Gordon (27 puntos, 7-12 en triples) de darle la vuelta al partido con una racha tremenda en el último cuarto (los Rockets sumaron en seis posesiones consecutivas, cinco triples), pero el diésel, que ayer vistió de negro, había cogido demasiada distancia: sin prisa pero sin pausa. Los Spurs no permitieron a James Harden (25+11+13, segundo triple-doble contra San Antonio en dos partidos, a lo Magic Johnson) disfrutar a campo abierto y tampoco que éste les matara entre la zona y la línea de personal (su paraíso). Defendieron la pintura y, sin ningún tipo de alarde ofensivo, consiguieron sumar suficiente. Solo suficiente.

Un triunfo cocinado a fuego lento en las cocinas de Popovich. Maximiza recursos y saca ventajas explotando sus propias desventajas. Un auténtico genio.