Seattle Seahawks

La mujer de Dan Carpenter quiere castrar a Richard Sherman

Ha publicado un tweet con una extraña herramienta y con el lema: “Yo sé lo que hacemos en la granja cuando un macho no puede contener su propia rabia”.

La mujer de Dan Carpenter quiere castrar a Richard Sherman
OTTO GREULE JR AFP

Quedaban tres segundos para llegar al descanso y los Buffalo Bills estaban en la yarda 35 de Seattle. Salieron los equipos especiales para que Dan Carpenter intentara un field goal de 53 yardas que dejaría el marcador 28-20 para los Seahawks en el descanso. Se mascaba la tensión. El partido estaba siendo eléctrico, de poder a poder, y cualquier detalle podía inclinar la balanza.

Carpenter, kicker de los Bills, llevaba un récord perfecto en intentos de menos de 45 yardas, pero había sido incapaz de enhebrar la aguja a más distancia. Tres intentos y todos fuera.

El jugador, concentrado, mascaba algo mientra se preparaba para dar la patada, pero antes de que el long snapper lanzara el balón, Richard Sherman se lanzó como un depredador a impedir la jugada. Todos los jugadores se quedaron más o menos parados ante la salida falsa, pero Sherman no se detuvo, ganó velocidad, y le hizo una entrada escalofriante a Carpenter. 

Bien pensado, la idea no era mala. Ya puestos, si sacaba al kicker del partido, ni field goal ni historias, que a veces hay que cortar por lo sano, como luego se verá.

Y lo mejor es que los árbitros solo pitaron un outside de Sherman, y adelantaron el balón cinco yardas. Lo del roughing the kicker ni se lo plantearon. Después siguió la polémica con un delay of game inexplicable y fruto del caos, y el fallo final inevitable del pobre Carpenter, que a esas alturas no sabía ni dónde se andaba.

Tras el final del encuentro, llegaron las disculpas de la NFL, admitiendo la cadena de errores, y también saltaron como conejos las salidas de pata de banco.

El primero en pasarse de frenada fue Pete Carroll, entrenador principal de los Seahawks, que justificó a su jugador diciendo en una emisora de radio que Carpenter hizo teatro. Visto el resultado de la acción, no hacía meter más el dedo en la herida.

Pero quien no pudo contener su enfado en redes sociales fue la mujer de de Dan Carpenter, Kaela, que publicó en su cuenta de twitter la fotografía de un extraño artefacto con el siguiente lema: “Yo sé lo que hacemos en la granja cuando un macho no puede contener su propia rabia”.

El aparato en cuestión es una herramienta que se utiliza para castrar a los animales de granja con el sencillo sistema de colocar una goma alrededor de sus terstículos para que pierdan el riego y termine cayéndose.

Está muy bien que una mujer defienda a su marido, aunque no parece que la solución más sensata sea arrancarle las pelotas a su rival. Quizá sería más sano que Kaela Carpenter y Richard Sherman tuvieran un careo amistoso, a ser posible con unas cervecitas o un refresco, en el que intentaran llegar a un punto intermedio. No es que proponga que le arranque solo un huevo. Estos seguro que con un lo siento y un abrazo se llegaría a un final mucho más feliz, al menos para Sherman.

Si yo fuera él, a partir de ahora me informaría bien sobre si sus rivales están casados con granjeras excesivamente protectoras antes de buscar el límite del reglamento. Hay cosas con las que no se juega. Que duele solo de pensarlo.