Texans 20 - Lions 13

Los Texans usan la sobriedad para romper la racha de los Lions

El equipo de Houston jugó un partido que tiene que hacerles pensar que son capaces de todo, en ataque y defensa, para acabar con los de Detroit.

Los Texans usan la sobriedad para romper la racha de los Lions
Thomas B. Shea AFP

Quiero decir que las estadísticas, por sí solas, no cuentan lo que es un partido de fútbol americano. Si excluyes el contexto, es decir, si no ves con tus propios ojos lo que ha sucedido es fácil dejarse engañar por los números. Esto es verdad, sobre todo, para las estadísticas tradicionales, pero incluso las muy glamourosas estadísticas avanzadas sufren de este mal. No siempre, entendedme, que a veces es muy obvio, pero me parece una norma a aplicar en la mayoría de los casos.

Valga el párrafo anterior para introducir lo que fue la victoria de los Houston Texans sobre los Detroit Lions por 20 a 13.

Brock Osweiler, el muy cuestionado QB de los Texans, pasó para tan sólo 186 yardas, con un toch down y una intercepción. Ninguno de los dos corredores principales, Lamar Miller y Alfred Blue, llegaron a las 60 yardas, quedándose en 56 el primero y en 41 el segundo. Ningún receptor, incluido el clave Fiedorowicz, pasó de las 44 yardas. Sólo un sack adorna la estadística defensiva del grupo. Ninguna intercepción. Ningún fumble forzado.

Y, sin embargo, en un momento u otro del partido casi todos ellos brillaron y jugaron, en general, con gran sobriedad para ganar a un equipo que no sólo es digno sino que venía de tres victorias consecutivas, algo que no se regala en esta liga.

Empezará por el final. Alfred Blue protagonizó dos drives finales que mataron el partido como lo hacen los grandes: corriendo por el medio hasta destrozar al equipo rival. Les estaban esperando. De hecho, les habían parado la carrera todo el encuentro ante un, admito, más mediocre Miller, perdido en la batalla de trincheras. Pero con Blue, cuando llegó la hora de la verdad, se vieron impotentes. Cuando un equipo tiene esa habilidad, la de rematar un partido en el que va ganando por la vía de correr y correr y correr, tienen mucho ganado.

Por seguir con protagonistas, en teoría, secundarios, hay que focalizar la defensa, que estuvo a mucho mejor nivel que en las últimas semanas, en el trabajo de Jadaveon Clowney y A.J. Bouye, ambos con notables partidos. El primero, por cierto, llegando poco a poco a lo que se pensaba que sería cuando fue elegido con el número uno del draft. Un terror en la línea defensiva, le pongan donde le pongan.

El espinoso asunto de Osweiler, contestado por tirios y troyanos y presa, dicen, de una falta de autoestima que le está matando, hay que dejarlo en X, si, como decía al principio, os fiáis de las estadísticas, y en notable por la vía de la siempre subjetiva opinión visual: me gustó mucho como afrontó un partido nada fácil. Dio los pases que tenía que dar y rompió el centro de la defensa de los Lions. Incapaz de encontrar las bandas, y cuando la carrera no ayudaba, mandó a sus huestes al peligroso tráfico central para conectar media docena de muy interesantes pases.

Enfrente, los Lions opusieron poca cosa. Su defensa se mantuvo con dignidad en el campo, pero el ataque sólo encontró la válvula de escape de Theo Riddick, y más como receptor que como corredor, lo que explica el dominio de la línea defensiva de los Texans.

Con esta victoria, que les pone en gran ventaja, más moral que numérica, en la AFC Sur los Houston Texans alejan fantasmas recientes, se reivindican como un equipo sensato y fiable y ponen un 5-0 en sus partidos de casa por primera vez en la historia de la franquicia. Detroit, por su parte, necesitará de un equipo menos rocoso para demostrar si está capacitado para pelear por los playoffs.

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